EL PERIODICO EL PAIS..ENCUESTA SOBRE LOS INTELECTUALES..SÁBADO 25 DE FEBRERO DE 2012
1. ¿Qué papel ocupan en la sociedad actual los intelectuales?
2. ¿Por qué cree que se ha llegado a una situación de crisis de valores universales y qué remedios pondría para repararlo?
3. La crisis económica parece habernos dejado sin un relato coherente del fenómeno. ¿Cómo lo interpreta?
Fernando Savater (Filósofo)
1. Los intelectuales son escritores, profesores y artistas que quieren hacerse oír fuera de sus áreas de trabajo sobre cuestiones políticas y sociales. Deberían aportar al debate público argumentos o propuestas que trascendiesen las cautelas del pragmatismo político habitual, para así enriquecer la comprensión y no la confusión o la simplificación de esos temas.
2. Los valores se fraguan en situaciones críticas, en la pugna entre lo que es y lo que creemos que debería ser. Se definen y redefinen permanentemente de acuerdo con el decurso histórico y el pensamiento crítico. Me encantaría conocer alguna época del pasado en la que no hubiera habido crisis de valores, para mudarme a ella…
3. No tenemos un relato coherente de la crisis económica (aunque cada día se publican tres o cuatro libros sobre el tema), ni sobre la ciencia moderna, ni sobre el papel de las religiones, ni sobre la ciudadanía democrática, ni sobre el arte o la literatura, ni sobre el erotismo, ni sobre los méritos respectivos de Pelé, Ronaldo y Messi. Los dogmas nos fascinan pero enseguida nos aburren. Vamos, que estamos como siempre, pero ahora con blogs, Twitter y demás adminículos de portavocía.
Cees Nooteboom (Escritor)
1. A lo largo de la historia, los intelectuales han cometido errores notables. Admiro a Foucault, pero creo que se equivocó al apoyar el retorno de Jomeini a Irán. Como recordarán promovió una gran manifestación en París. Knut Hamsun admiraba a Hitler. Neruda escribió una oda para Stalin. Solo me manifesté públicamente contra el bombardeo estadounidense de Camboya y el resultado de aquello fue el cese de los bombardeos y el comienzo del régimen sangriento de Pol Pot. Los intelectuales son ciudadanos como cualquier otro, lo que significa que nadie es infalible, pero deberían ser cuidadosos. No digo que tengan que callar. La libertad de expresión es un gran bien, pero uno debe estar informado lo mejor que pueda.
2. La crisis de valores universales ha existido siempre. Probablemente, ahora mismo, alguien en su casa esté teniendo una idea que cambiará la historia. A lo largo de mi vida, conocí la Segunda Guerra Mundial, la guerra fría, las guerras coloniales, el fascismo, el Holocausto y el comunismo. Estuve en Budapest en 1956, en Bolivia en 1968 y en Berlín en 1989. Ahora está el islamismo y la crisis del capitalismo. Spinoza dijo que había que mirar los acontecimientos de nuestra vida sub specie aeternitatis y me encantaría, pero no es siempre posible. Algunas veces es mejor leer poesía que mirar los periódicos.
3. No soy un experto en finanzas. He visto cómo gran parte de la costa española era destruida por un codicioso y sin sentido boom de la construcción. Si los políticos que iniciaron la UE hubieran optado por una unión fiscal, no estaríamos inmersos ahora en este contagioso desastre, pero era demasiado pronto para crear una federación que nadie deseaba realmente. El nacionalismo y el mantra de la soberanía todavía son muy poderosos. Se habla mucho acerca de los mercados, pero deberíamos darnos cuenta de que nosotros mismos, nuestros Estados, nuestros bancos y nuestro fondo de pensiones, son el mercado. Vivimos en democracias, votamos, somos los amos y las víctimas. Solamente el inocente absoluto está exento de culpa.
Elena Poniatowska (Escritora)
1. Lo primero que debe hacer un escritor es escribir bien. Un mal escritor no puede ayudarle a causa alguna. En México es difícil separarse de lo que le sucede al país. Supongo que lo mismo pasa en otros países de América Latina. La realidad se mete a la casa y la invade, la gente está siempre pendiente de lo que hace un escritor y lo convierte en figura pública. Lo incluye en encuestas, le pregunta qué come y con qué duerme. Tanto a Octavio Paz como a Carlos Fuentes, como a Rosario Castellanos, les pidieron que fueran embajadores de México en el exterior. Muchos intelectuales solo se preocupan por sí mismos. Para no tener problemas no participan en la vida del país. Solo hablan de su obra y su lucha, es ante todo por su propio bienestar y sus prebendas. Estar en la oposición es un error que el poder castiga. No hay reconocimiento para el opositor.
2. En México hay un abismo entre una clase social y otra y seguimos siendo racistas en contra de nosotros mismos. Solo hubo en el pasado, en los 31 Estados de la República y en el Distrito Federal, un gobernador indio, moreno después de Benito Juárez y ese fue el gobernador de Oaxaca, Heladio Ramírez. México se ha vaciado de campesinos y trabajadores. Los mexicanos más pobres se van a California, a Texas y hasta a la frontera con Canadá. Buscan el respeto, el amor y sus alimentos terrestres (y espirituales) en otra tierra que no es la suya porque su país les ha fallado. Dejar el propio país es una desgracia. El éxodo es ahora un rasgo definitorio de nuestro siglo, los países se van destejiendo como lo hacen las mujeres que tejen, se equivocan y vuelven a usar la misma lana. Nuestro problema es que no sabemos si habrá lana ni borregos.
3. Compro, luego existo y si ya no tengo para comprar ya no existo y si nunca tuve nada tampoco existí. Jesusa Palancares, la protagonista de la novela Hasta no verte Jesús mío, decía: “Soy basura a la que el perro le echa una miada y sigue caminando”. Esa respuesta de una mexicana que participó en la Revolución de 1910 es significativa. ¿Qué le dio la Revolución? ¿Qué nos dio a nosotros el capitalismo? ¿Qué el comunismo? Creo en el amor, no en los ismos, creo que el otro merece el trato que nosotros nos damos a nosotros mismos.
Jorge Volpi (Escritor)
1. Su papel ha disminuido considerablemente, comparado con el que detentaron en el siglo XX. El triunfo de las democracias liberales ha provocado que los “intelectuales” ya no sean las únicas voces críticas que expresen públicamente su opinión, y que en nuestros días sean expertos en ciencias sociales (politólogos, sociólogos, historiadores, etcétera) quienes ocupen el foro público, al lado de los llamados “opinadores profesionales”, los tertulianos que aparecen en los medios sin poseer una obra artística o científica relevante. El papel actual de los intelectuales debería ser contribuir al debate público con opiniones informadas sobre asuntos de interés general, pero sin asumir ya el papel de “vanguardia de la sociedad”.
2. No sé si estamos en una situación de crisis de valores universales, sí que estamos frente a una crisis general de las democracias liberales, tanto en términos políticos como económicos. No es fácil ofrecer una receta, aunque por lo menos debemos ser capaces de reconocer cuáles han sido las causas que nos han llevado hasta aquí, en especial el triunfo del modelo neoliberal con el consecuente predominio del individualismo a ultranza y el olvido de los valores de solidaridad que Occidente defendió frente al modelo comunista.
3. Creo que el relato de lo que ocurre está aún en formación, estamos quizás todavía demasiado cerca de la crisis (cuyo inicio podemos situar en 1989, con la caída del muro de Berlín, y su clímax en 2008, con la caída de Lehman Brothers). Pero justo corresponde a los novelistas —y en otro sentido, a los historiadores— elaborarlo en los años que vienen.
Jonathan Franzen (Escritor)
1. Me siento un poco como alguien que trabaja en una fábrica y vienen a preguntarle cuál debe ser la función de los trabajadores hoy en día. Supongo que debe ser un rol parecido. En cada caso la respuesta debe ser la misma: ser un buen ciudadano, prestar atención a lo que sucede y votar. Hay algo que diferencia mi situación del que hace muebles y es que como ciudadano siento cierta responsabilidad para hablar de las formas de injusticia que son importantes para mí. No creo que los norteamericanos busquen consejos políticos de los escritores. Para los americanos esa es una idea ridícula, así como pedirle a un fabricante de muebles que arregle el mundo. Su respuesta sería: “Así es como yo ayudo, haciendo los muebles lo mejor que puedo”.
Victoria Camps (Filósofa)
1. Los intelectuales de hoy son los periodistas que escriben artículos de opinión, participan en tertulias y en debates. Siguen contribuyendo, como siempre, a formar opinión, pero a través de los medios de comunicación y, por lo tanto, subordinados a las exigencias de cada medio.
2. Supongo que al hablar de valores nos referimos a valores morales. No creo que esos valores estén ahora más en crisis. Lo que sí ocurre es que cada vez son valores más abstractos (por eso pueden ser universales) y requiere más esfuerzo vincularlos a prácticas concretas. ¿Remedio? Un cambio de paradigma radical que conduzca a admirar más al responsable, honrado y decente, que al corrupto y codicioso.
3. Tenemos un diagnóstico de lo que ha ocurrido y por qué. Quizá falta el relato del tratamiento más adecuado para salir de la crisis y, lo que es más importante, no volver a poner las condiciones para caer en algo parecido otra vez.
Milagros del Corral (Delegada de la Unesco para el libro digital)
1. La sociedad española no destaca por su aprecio a los intelectuales —de los que tampoco andamos sobrados— y que más bien inspiran recelo. Quizás por esta razón, estos vienen manteniendo un perfil bajo, sobre todo desde el principio de la crisis dejando el territorio del pensamiento en manos de los economistas. Actualmente, su misión ha sido okupada de alguna manera por los “indignados” que no plantean su rebeldía desde un riguroso análisis intelectual sino desde lo visceral de sus experiencias.
2. La crisis de valores es ante todo la crisis del pensamiento europeo y la estruendosa abdicación de la defensa de estos valores por parte de unas Naciones Unidas envejecidas. Europa es hoy “l’Europe des épiciers”, más preocupada por la pérdida de valor adquisitivo de sus ciudadanos y de su peso político a nivel global. El sueño europeo, porque se quedó en los cimientos mercantiles que ahora se tambalean peligrosamente, se está desmoronando ante nuestros ojos sin haber alcanzado sus ideales fundadores porque hemos perdido el relato y la fe en la fuerza de nuestro pensamiento y en el poder de las ideas cuando más falta nos hacían.
3. Echamos en falta ese relato coherente precisamente por haber decidido que solo se trata de un fenómeno pasajero puramente económico, cuando el verdadero problema tiene tanto o más que ver con modos de vida insostenibles y modelos sociales importados, que los españoles no supimos asimilar inteligentemente, abandonándonos de forma acrítica al disfrute materialista y a un individualismo exacerbado. No se trata de flagelarnos sino de hacer un “examen de conciencia” sobre los errores pasados, y un “propósito de la enmienda” que parta del reconocimiento de quiénes somos y de dónde venimos, sin cainismos ni derrotismos, con un mínimo de perspectiva histórica, para construir sobre bases sólidas la visión de quiénes podemos ser. No importa tanto de quién sea la culpa de lo que pasó porque, en buena medida, la culpa es de todos. En efecto, el relato de la España del siglo XXI está por escribir.
Daniel Divinsky (Editor)
1. Rancière escribió: “Actuar con el pensamiento es propio de todos, por ende, de nadie en particular (…). En este sentido, nadie tiene derecho a hablar como intelectual, lo que equivale a decir que todo el mundo lo es”. Esta afirmación es indiscutible, por lo cual ese papel es el de cualquier ciudadano, con el agregado como “misión”, de que, al manejar mejor —se supone— la palabra, deberían poner en letras los pensamientos de la comunidad.
2. “De las tres causas de la Revolución Francesa, enumeraré 99”, habría dicho un estudiante en un examen provocando una crisis terminal a su profesor (según Chamico, humorista argentino). Como no tengo espacio para describir las 99, me remito a lo que expresan Hobsbawm, Chomsky, Krugman y Stiglitz, con cuyas visiones coincido también en cuanto a posibles remedios.
3. Dejó sin relato coherente a los voceros de los países y sectores sociales dominantes, que habían comprado antes, sin reticencias, la fábula del progreso y el crecimiento infinitos. Hay otros relatos, muy coherentes, que vienen de orientaciones ideológicas diferentes.
Ariel Dorfman(Escritor)
1. Cuidado con los preceptos y el deber ser, pero si tengo que elegir una sugerencia: no aburrir a muerte a nuestros lectores y congéneres mientras balbuceamos entre todos una salida veraz y compleja y plural a la crisis.
2. No hay medios ni reparación mientras la pregunta se formule en forma tan abstracta, sin tomar en cuenta a la gente y su sufrimiento, no hay salida si no volvemos a colocar a la ética en el centro de nuestra búsqueda.
3. Relatos hay. Lo que falta son las agallas y la generosidad intelectual para combatir la colectiva enfermedad del miedo.
José Manuel Sánchez Ron (Historiador de la ciencia)
1. En un mundo en el que la información nos inunda, y en el que esta se confunde con la opinión crítica e informada, una opinión atenta siempre a la situación actual y al futuro que se aproxima, pero que no ignora las lecciones que se extraen de la historia, el intelectual debería esforzarse por ser un faro que estimule el pensamiento crítico relativo al mundo presente y próximo, planteando cuestiones y presentando sus propias respuestas.
2. Un factor que ha contribuido a tal situación es una deformación de uno de los grandes logros de la historia de la humanidad, que se vio reforzado, afortunadamente, durante el siglo XX: la igualdad de derechos. Muchos han entendido esto en el sentido de que cualquier argumento es defendible sin más, por el mero hecho de tener el derecho de expresarla. Y esto, en mi opinión, no es así: todos tenemos el derecho de expresar opiniones y sustentar valores, pero sin argumentarlos cuidadosamente, no todos esos valores son equiparables. No veo otra forma de remediar esta situación —que favorece la dispersión y el desconcierto— que a través de una educación que no confunda derechos con valores, y que enseñe toda la historia y esfuerzos argumentativos que existen detrás de los valores que se han considerado o consideran “universales”, aunque por supuesto estos sean revisables, sujetos algunos, o muchos de ellos al momento histórico.
3. No disponemos aún de un relato coherente de lo que está sucediendo, y ello porque no sabemos bien quiénes son los protagonistas de esta crisis, o al menos algunos de ellos. Ni siquiera sus centros neurálgicos. Y tampoco somos capaces de identificar las relaciones de causa-efecto, algo imprescindible a la hora de establecer cualquier relato coherente. Todo esto es en buena medida consecuencia de la tecnología de las comunicaciones que se han desarrollado. La globalización que esas tecnologías han producido ha hecho posible un desplazamiento e indeterminación de muchos y nuevos centros de poder, haciendo que el poder político tradicional ocupe un lugar menos central, y que no sepamos bien dónde se halla el poder económico, el que, parece, mueve hoy realmente los “hilos” del mundo.
José Manuel Blecua (Director de la Real Academia Española)
1. Habría que saber qué se entiende hoy por intelectuales porque esa referencia, tal como la hemos conocido, se ha desdibujado por completo. Es probable que para muchos ciudadanos lo más parecido a un intelectual sea, no sé, el autor de una de esas guías de autoayuda, tan de moda, o el tertuliano que dicta sentencias desde un canal de televisión. La misión del intelectual, al margen de todos los cambios sociales y tecnológicos, debería ser la clásica: una voz crítica, con autoridad moral, capaz de reflexionar y hacer propuestas originales y solventes sobre la sociedad y sus circunstancias.
2. No habría que demonizar la palabra crisis. No tiene por qué ser sinónimo de hundimiento ni de fatalidad. La segunda acepción de nuestro diccionario puede resultar útil para darle un sentido más positivo al término porque no es catastrofista. Dice el DRAE sobre crisis: “Mutación importante en el desarrollo de procesos, ya de orden físico, ya históricos o espirituales”. Y esto es lo que ocurre: estamos viviendo una época de profundos cambios, de transformaciones sociales y económicas que se producen a una velocidad de vértigo y que afectan a millones de personas. Esa es la gran diferencia frente a otros momentos: todo sucede muy deprisa, sin tiempo de asimilación, y afecta a muchísimos seres humanos, es global. Ya me gustaría a mí conocer posibles remedios. Solo se me ocurre decir que saldremos adelante, de eso estoy seguro, con esfuerzo y con innovación. Será imprescindible mejorar los sistemas educativos, la enseñanza, y no olvidar principios tan básicos como la honestidad, la solidaridad y la justicia.
3. No estoy tan de acuerdo en esto último. El “fenómeno”, si por tal entendemos lo que está sucediendo con la denominada crisis, sí que se está contando, hay mucho relato, incluso excesivo. Se escribe y se habla, se opina a todas horas y en todas partes. A lo mejor hemos de ir más despacio, pararnos a pensar, separar las voces de los ecos, según el consejo machadiano. Decía don Camilo José Cela que España, al menos en su época, era un país de arbitristas, de gente aficionada a discurrir planes disparatados para arreglar el mundo. Sin compartir del todo la exageración de don Camilo, algo de razón sí que tenía. Hemos de dar menos consejos, menos soluciones mágicas, y trabajar mejor, cada uno en nuestro campo y de acuerdo con nuestras responsabilidades.
Bernardo Atxaga (Escritor)
1. No hay espacio para intelectuales como los de antaño. No vivimos en el desierto, en una sociedad en la que una mayoría carece de expresión (como en los días de Zola); vivimos en una selva con infinidad de voces, y lo que abunda es el “microintelectual”, persona que escribe artículos o libros y hace lo que puede en favor de tal o cual causa, generalmente poco.
2. Siempre ha sido así. Cuando Hesíodo escribió el Mito de las edades juzgó que su época pertenecía a la edad de hierro; las otras edades, sobre todo la de oro, solo habían tenido realidad en un pasado muy remoto. En cuanto a los remedios, lo mejor es empezar por uno mismo.
3. El relato existe, y basta leer a los socialistas (como los de antaño, se entiende) o a los seguidores de la escuela de Keynes (James K. Galbraith, por ejemplo) para conocerlo. Esquemáticamente, la causa principal de la crisis hay que buscarla en el modelo económico de la Escuela de Chicago (“el mercado es capaz de autorregularse”, etcétera) y en la ideología política concomitante (derecha y extrema derecha).
Santiago Auserón (Músico)
1. El intelectual ha quedado fuera de juego a finales del siglo XX. En otro tiempo era el letrado que aconsejaba a los tiranos, el clérigo que intervenía en el control de la moral pública, el pensador de la revolución. Ahora apenas puede ejercer como maestro de escuela o como estrella mediática de quinto orden.
2. El modelo económico americano, reforzado tras la Segunda Guerra Mundial, se independiza de esa tradición. La ciencia depende de los tecnócratas y de los grandes especuladores, bajo el supuesto de que la inercia del dinero guía a la humanidad mejor que los saberes tradicionales. La única solución es que la ciencia vuelva a aliarse con las artes y las letras, convirtiendo el conocimiento en bien público.
3. La especulación con valores numéricos no necesita relato. La gente necesita, sin embargo, además de dinero, una puesta al día de la fantasía, de la capacidad de representar el mundo. Todos manejamos programas de imagen y sonido para hacer cosas banales. Quizá llegue un momento en que los chavales puedan aplicar lo que aprenden con los aparatos al discurso político y a las relaciones sociales.
Yuri Herrera (Escritor)
1. “Los intelectuales” no son ya esos profetas encerrados en claustros: entre los intelectuales profesionales hay, sí, escritores de libros pero también de blogs, autores de cómics, diseñadores de sitios de Internet y activistas en favor de la libertad de información.
2. No sé si se puede seguir hablando de una “misión”, como si hubiera una obligación religiosa, pero sí creo que una de las labores es articular discursos que no solo ayuden a conjurar el caos sino a pensar otro tipo de orden social. A veces pareciera que vivimos la utopía de Cándido y sí es este el mejor de los mundos, porque no hay manera de desentrañar sus mecanismos y lo que queda es acomodarse a ellos. Ante eso, hacer preguntas incómodas y no permitir que sus opiniones estén maniatadas por el cheque quincenal.
3. Tal vez la crisis se derive de la contemplación del lugar al que nos llevaron esos valores: la opresión religiosa, la pesadilla de la razón en el siglo XX, por ejemplo. Si por remedio se entiende construir otro conjunto de valores que todos deben compartir, creo que esa solución ya no es factible. Los Grandes Relatos, incontestables y solemnes, están sometidos a la crítica más feroz. Y entre ellos incluyo a la Tecnología, que para muchos es la nueva panacea o la nueva ficción religiosa. Y esa crítica debe implicar ponerle nombre a las atrocidades cotidianas con las que convivimos como si fueran ineludibles (la súper explotación laboral no como un accidente sino como la norma entre las compañías más “respetables”, los genocidios, la devastación ambiental) y confrontar a sus responsables. Es a partir de esta clase de acciones como van produciéndose esos valores, no al contrario.
sábado, 25 de febrero de 2012
jueves, 23 de febrero de 2012
ALGO VA MAL..TONY JUDT.EN DEFENSA DE LA SOCIALDEMOCRACIA
Tony Judt .Resumen libro”Algo va MAL”(una apuesta por la actualización de la Socialdemocracia).Editorial Taurus
“”La subcontratación nos lleva al tercer argumento, quizá el más revelador ,contra la privatización. Muchos de los bienes y servicios de los que los Estados tratan de desprenderse han sido mal gestionados :por incompetencia, inversiones insuficientes , etcétera. No obstante, por mala que sea la gestión.,los servicios postales, las redes ferroviarias, las residencias para jubilados, las cárceles y otras provisiones objeto de la privatización no pueden dejarse por completo a los caprichos del mercado.En la gran mayoría de los casos son intrínsecamente el tipo de actividad que alguien debe regular, por eso acabaron en las manos públicas en su momento.””
“Hoy ocurre como en el siglo XVIII: al eviscerar las competencias y responsabilidades del Estado, hemos debilitado su oposición pública. Hay pocas personas en Inglaterra, y menos aún en Estados Unidos, que sigan creyendo en lo que una vez consideró la misión del servicio público.: la obligación de proporcionar ciertos tipos de bienes y servicios por el simple hecho de que son de interés público. No está claro que un gobierno que reconoce su renuncia a asumir esas responsabilidades y que prefiere trasladarlas al sector privado y dejarlas a los caprichos del mercado esté haciendo algo para aumentar su eficiencia. Pero desde luego está renunciando a atributos fundamentales del Estado moderno”..T.Judt
“El auge de la cultura empresarial ha destruido todo esto. Una compañía telefónica privatizada puede crear centros de atención al cliente automatizados y corteses(mientras que en las antiguas empresas nacionalizadas , nadie se hacía ilusiones de que sus quejas fueran escuchas); pero no ha cambiado nada sustancial. Además , un servicio social proporcionando por una empresa privada no se presenta como un bien colectivo al que pueden acceder yodos los ciudadanos. No es de extrañar que se haya producido un marcado descenso en el número de personas que solicitan prestaciones y servicios que tienen derecho””T.Judt
“”El resultado es una sociedad eviscerada. El ciudadano de a pie- que necesita subsidio de desempleo, atención médica, prestaciones sociales u otros servicios instituidos oficialmente- ya no acude de manera instintiva el Estado, la administración o el gobierno. La prestación o el servicio en cuestión ahora lo suministra con frecuencia un intermediario privado. Por lo tanto , la densa trama de interacciones sociales y bienes públicos ha quedado, reducida al mínimo, y lo único que vincula al ciudadano con el Estado es la autoridad obediente.””T.Judt
“Ya estamos familiarizado con las quejas sobre el efecto atomizador de Internet: si cada uno selecciona los fragmentos, per o evitan el contacto con todo los demás, formaremos comunidades globales de afinidades selectivas, al mismo tiempo que perderemos el contacto con las afinidades de nuestros vecinos”..T.Judt
“”En toda Europa las ligas de fútbol se han convertido en superligas millonarias para un reducido grupo de clubes privilegiados. Mientras que los demás se quedan muy atrás , atascados en su pobreza e irrelevancia. La idea del espacio nacional ha sido sustituida por la competición internacional suscrita por efímeros magnates extranjeros, que resarcen sus arcas gracias a la explotación comercial de jugadores reclutados muy lejos y que no suelen permanecer mucho tiempo en el mismo sitio”:T.Judt
“ Las Comunidades Cerradas, son espacios de propiedad y gestión privadas en lo que una vez fueron espacios o municipios .Se reservan el derecho de imponer las regulaciones y restricciones que les placen, no se permite patinar, comer en ciertos lugares, mendigar, vagabundear, hacer fotografías y ,por supuesto, infinidad de cámaras de circuito cerrado y de empresas de seguridad que garantizan el cumplimiento de esas normas.””.T.Judt
“Las personas que viven en espacios privados contribuyen activamente al menoscabo y la degradación del espacio público. En otras palabras , exacerban las circunstancias que inicialmente los condujeron aislarse. Y con ello pagan un precio. Si los bienes públicos los servicios públicos, los espacios públicos, los recursos públicos—se devalúan a los ojos de los ciudadanos y son sustituidos por servicios privados pagados al contado, perdemos el sentido de que los intereses y las necesidades comunes deben predominar sobre las preferencias particulares y el beneficio individual. Y una vez que dejemos de valorar más lo público que lo privado, seguramente estamos abocados a no entender por qué hemos de valorar más la ley(el bien público por excelencia) que la fuerza””T.Judt
“”El peligro del déficit democrático siempre está presente en los sistemas de representación indirecta. La democracia directa ., en unidades políticas reducidas .incrementa la participación , aunque corre el riesgo concomitante de inducir la conformidad y la opresión por parte de la mayoría.: no hay nada tan potencialmente represivo de la diferencia y la disconformidad como la reunión de un ayuntamiento o de un kibuc..Escoger a personas para que nos representen en una asamblea distante es un mecanismo razonable para equilibrar la representación de intereses en comunidades grandes y complejas. Pero a no ser que sólo autoricemos a nuestros a decir aquello que hemos aprobado previamente.—un enfoque que cuenta con el apoyo de los estudiantes radicales y las muchedumbres revolucionarias-, estamos obligados a permitirles que sigan sus propios juicio..”T.Judt
“Al dejar de confiar en esas personas , perdemos la fe no sólo en los parlamentarios y congresistas , sino en el Parlamento y en el Congreso. En una situación así, el instinto popular es echar a esos sinvergüenzas o dejarles que sigan haciendo de las suyas. Ninguna de esas respuestas presagia nada bueno: no sabemos cómo echarlos y no podemos permitirles que sigan haciendo de las suyas.Una tercera respuesta---derroquemos el sistema—está desacreditada por su insensatez intrínseca: ¿quépartes del sistema y a favor de qué sustituto económico??Y, en cualquier caso, ¿Quién va a derrocarlo??.””T.Judt
“”Ya no tenemos movimientos políticos.Aunque miles de nosotros podamos acudir as una manifestación o a un mitín, en esas ocasiones nos une un solo interés común..Cualquier esfuerzo para convertir tales intereses en metas colectivas suele chocar con el individualismo fragmentado de nuestras preocupaciones.Objetivos muy loables- la lucha contra el cambio climático, la oposición a la guerra, la defensa de la sanidad pública o de penalizar a los banqueros-sólo están ligados por la expresión de esa emoción. Nos hemos convertido en consumidores no sólo de nuestra vida económica, sino también en la política:al escoger entre una amplia gama de objetivos rivales nos resulta difícil imaginar formas o razones para combinarlos en un conjunto coherente.Tendremos que conseguirlo””:T.Judt
“Por desgracia, los intelectuales contemporáneos han mostrado muy poco interés serio en los aspectos claves de la política pública, mientras que han intervenido o protestado sobre temas definidos éticamente en los que las opciones parecen más claras. Esto ha dejado, los debates sobre la forma en que debemos gobernarnos en manos de especialistas políticos y “think-tanks”, en los que rara vez tienen cabida opiniones no convencionales y el público que prácticamente queda excluido””.T.Judt
“De una u otra forma , la socialdemocracia es la prosa de la política europea contemporánea. Hay pocos políticos europeos y muchos menos en puestos influyentes , que no estén de acuerdo con el núcleo de supuestos socialdemócratas sobre las obligaciones del Estado, por mucho que puedan diferir en cuanto a su alcance. Por tanto, en la Europa de hoy los socialdemócratas no tiene nada distintivo que ofrecer:en Francia, por ejemplo, incluso en su predisposición a favor de la propiedad estatal a penas los distingue del instinto colbertiano de la derecha gaullista. El problema actual radica no en la política socialdemócrata, sino en su lenguaje agotado. Al haberse extinguido el desafío autoritario de la izquierda, el énfasis en la democracia es en buena medida superfluo.Hoy todos somos demócratas.!!TJutd
“”La libertad es la libertad: pero si conduce a la desigualdad, la pobreza y el cinismo :deberíamos decirlo con claridad en vez de ocultarlo bajo la alfombra en nombre del triunfo de la libertad sobre la opresión..”T.Judt“
”Los políticos deben encontrar el valor para insistir( en este caso) en un retraso significativo de la edad de jubilación- y después justificarlo ante sus electores- .Pero esos cambios son impopulares y los políticos de hoy evitan la impopularidad casi a cualquier precio. En gran medida. Los dilemas y deficiencias del Estado del Bienestar son consecuencia de la pusilanimidad política más que de la incoherencia económica.””T.Judt.
“”Pero si aceptamos alguna limitaciones – como hacemos siempre -,¿por qué no otras?¿Por qué estamos tan seguro de que cierta medida de planificación o la tributación progresiva o la propiedad colectiva de los bienes públicos son restricciones intolerables de la libertad, mientras que las cámaras de circuito cerrado. Los rescates estatales de bancos de inversión “demasiado grandes para dejarles caer”, las escuchas telefónicas y las costosas guerras en otros países son cargadas aceptables que la gente debe soportar??T.Judt
“Las sociedades y las comunidades en que éstas faltan o se han desintegrado. Un círculo cerrado de opiniones o ideas en el que nunca se permiten ni el descontento ni la oposición- o sólo dentro de unos límites circunscritos y estilizados- pierde la capacidad de responder con energía e imaginación a los nuevos desafíos”..Tony JUdt
“Sin embargo, en un reciente referéndum en Suiza se prohibió la construcción de minaretes en un país en el que sólo hay cuatro y donde casi todos los residentes musulmanes son refugiados bosnios laicos. Y los británicos han aceptado sumisamente todo, desde las cámaras de televisión de circuito cerrado hasta ala vigilancia más invasora de la intimidad, en lo que ahora es la democracia más autoritaria y sobreinformada del mundo.En muchos aspectos , la Europa actual es mejor que los estados Unidos contemporáneos, pero está lejos de ser perfecta.””.T.Judt
“”La disconformidad y la disidencia son sobre todo obra de los jóvenes. No es casual que los hombres y mujeres que iniciaron la Revolución Francesa , lo mismo que los reformadores y planificadores del New Deal y de la Europa de la posguerra, fueran bastante más jóvenes que los que los precedieran.Ante un problema, es más probable que los jóvenes lo afronten y exijan sus solución, en vez de resignarse. Pero tienen más posibilidades que sus mayores de caer en el apoliticismo:como la política está degradada, debemos desentendernos de ella. Ha habido ocasiones en que desentenderse era la opción política correcta””T.Judt.
“De hecho el ejemplo de la antipolítica de los años setenta, junto con el énfasis en los derechos humanos, quizás haya inducido a una generación de jóvenes activistas a crecer erróneamente que, al estar bloqueadas las vías convencionales del cambio, deben renunciar a la organización política y dedicarse a grupos no gubernamentales centrados en un problema único y que no están manchados por el compromiso”.T.Judt
“El impulso moral es irreprochable .Pero las repúblicas y las democracias sólo existen en virtud del compromiso de sus ciudadanos en la gestión de los asuntos públicos. Si los ciudadanos activos o preocupados renuncian a la política, están abandonando su sociedad a sus funcionarios más mediocres y vanales””T.Judt
“La disconformidad debe permanecer dentro de la ley y tratar de alcanzar sus objetivos a través de los canales políticos. Pero con esto no estoy defendiendo ni la pasividad ni el compromiso.Las instituciones de la república han sido degradadas, sobre todo por el dinero. Peor todavía, el lenguaje de la propia política se ha vaciado de sustancia y significado.””T.Judt
“”La mayoría de los críticos de nuestra condición presente comienzan con las instituciones. Dirigen su atención a los parlamentarios, los senados, los presidentes, las elecciones y los grupos de presión, y señalan las formas en que se han degradado o han abusado de la autoridad que se les ha confiado.Cualquier reforma, confluyen, debe comenzar ahí.Necesitamos leyes nuevas, sistemas electorales distintos, restricciones a los grupos de presión y a la financiación de los partidos; debemos dar más( o menos) autoridad al ejecutivo y hallar la forma de que las autoridades, elegidas o no, escuchen y responden a quienes son su base y les paga: NOSOTROS/AS”.T.Judt
“Los ricos no quieren lo mismo que los pobres.Los que se ganan la vida con su trabajo no quieren lo mismo que los que viven de dividendos e inversiones. Los que no necesitan servicios públicos-porque pueden comprar transporte, educación y protección privados- no quieren lo mismo que los que dependen exclusivamente del sector público.Los que se benefician de la guerra- gracias a los contratos de defensa o por motivos ideológicos- tienen objetivos distintos de los que se oponen a la guerra. Las sociedades son complejas y albergan intereses conflictivos. Afirmar otra cosa- negar las diferencias de clase, riqueza o influencia- no es más que favorecer unos intereses por encima de otros. Esto solía ser evidente; hoy se nos dice que son soflamas debidas al odio de clases y se nos insta a que lo ignoremos. De forma parecida, se nos anima a perseguir el interés económico y excluir todo que lo demás, y de hecho hay muchos que tienen algo que ganar con ello”.T.Judt
“Incluso la propia riqueza debe redefinirse. Se suele afirmar que unos tipos muy progresivos de tributación o redistribución económicos destruyen la riqueza. Esas políticas sin duda limitada los recursos de unos individuos en beneficio de otros- pero la forma en que cortemos el pastel tiene poco que ver con su tamaño-.Si redistribuir la riqueza material tiene el efecto a largo plazo de mejora la salud de un país, disminuir las tensiones sociales producto de la envidia, o incrementar y hacer más equitativo el acceso a servicios que hasta el momento estaban reservados a una minoría ¿no mejorará la posición del país?.T.Judt
“”Hoy se supone que debemos creer que la política refleja opiniones y nos ayuda a configurar un espacio público común.los políticos hablan y nosotros respondemos-con nuestros votos-.Pero la verdad es muy distinta.La mayoría de la gente no tiene la sensación de estar participando en una conversación significativa.Se le dice qué pensar y cómo pensarlo. Se le hace sentir incompetente en cuanto entra en los detalles de los problemas y, por lo que respecta a los objetivos generales , se le lleva a crecer que ya han sido decididos hace tiempo.”T.Judt
“En la republica de Francia o en la tolerante Holanda, unos sucedáneos de debates sobre la identidad nacional o los criterios de ciudadanía suplen la valentía política necesaria para enfrentarse a los prejuicios populares y los desafíos de la integración…
“Más que facilitar la participación pública y reducir la alienación cívica, esas conversaciones simplemente agravan la aversión generalizada por la política y los políticos”.T.Judt
“Hoy la situación ha cambiado .Los trabajos no cualificados y semicualificados están desapareciendo rápidamente no sólo debido a la producción robotizada o mecanizada, sino a que la globalización del mercado de trabajo favorece a las economías más represivas y de salarios más bajos/China sobre todo) en detrimento de las sociedades avanzadas y más igualitarias de occidente. La única forma en que el mundo desarrollado pueda responder de forma competitiva es mediante la explotación de su ventaja comparativa en las industrias avanzadas intensivas en capital, donde el conocimiento resulta decisivo”.JT.Judt
“Los debates sobre la guerra, el aborto, la eutanasia, la tortura; las disputas sobre el gasto público en sanidad o educación:éstas y muchas otras cosas se expresan instintivamente en términos que provienen de escritos filosóficos o religiosos tradicionales, incluso si los comentaristas comtemporáneos no son conscientes de ello”T.Judt
“El escepticismo político es la fuente de muchos de nuestros dilemas. Incluso si los mercados libres funcionaran como se anuncia, sería difícil sostener que por sí solos constituyen una base suficiente para una buena vida.Por tanto, ¿qué es exactamente lo que falta en el capitalismo financiero no regulado o sociedad comercial, como los conocían en el siglo XVIII?. Qué nos parece instintivamente que falta en nuestros acuerdos actuales y qué podemos hacer sobre ello?.¿Qué s lo que ofende nuestro sentido de la decencia cuando vemos que los poderosos ejercen una presión sin corta pisas a expensas de todos los demás?¿Qué hemos perdido?.T.Judt
“Aristotélicos naturales como somos, suponemos que una sociedad justa es aquella en la que la justicia se practica de forma habitual; una sociedad buena es aquella en la que las personas se comportan bien. Pero para que sea convincente un argumento implícitamente circular como éste, hemos de ponernos de acuerdo sobre el significado de justo o bien”.T.Judt
“Está la naturaleza de las cosas que un Estado que subsiste gracias a la renta que le aportan otros países estará infinitamente más expuesto a toda clase de accidentes que uno que la produce por sí mismo”.T.Malthus
“Deberíamos desconfiar de todo esto. La globalización es una actualización de la fe modernista en la tecnología y la gestión racional que marcó los entusiasmos de las décadas de la posguerra.Al igual que entonces, implícitamente excluye la política como escenario de las decisiones:los sistemas de relaciones económicas los establece las naturaleza, como afirmaban los fisócratas del siglo XVIII.Una vez que se se indentifican y entienden correctamente, no tenemos más que vivir de acuerdo con sus leyes”.T.Judt
“Además no tenemos ninguna razón para suponer que la globalización económica se traduce sin más en libertad política. La apertura de China y otras economías asiáticas no ha hecho más que transferir la producción industrial de las zonas de salarios altos a las de salarios bajos(China(como muchos otros países en desarrollo), no sólo en un país de salarios bajos:también sobre todo en un país de derechos bajos. Y es la falta de derechos los que mantiene los salarios bajos y seguirá haciéndolo durante algún tiempo , al tiempo que rebaja los derechos de los trabajadores de los países con los que China compite. El capitalismo chino,lejos de liberar las condiciones de las masas contribuye aún más a su represión”T.Judt.
“Después de décadas de eclipse relativo,los Estados nación están en condiciones de reafirmar su papel dominante en los asuntos internacionales….Esto ya está ocurriendo en muchos países no hay más que ver la atracción cada vez mayor del proteccionismo en la política estadounidense y de los partidos antiinmigrantes en toda Europa occidental; la petición en todas partes de que se establezcan muros, barreras y pruebas””T.Judt
“Con las tensiones derivadas de la globalización y las crisis que la acompañan, el Estado tendrá que intervenir cada vez más para resolver conflictos.Al ser la única institución que se encuentra entre los individuos y los actores no estatales, como los bancos y las corporaciones internacionales, la única instancia reguladora que ocupa el espacio entre los órganos transnacionales y los intereses locales, s probable que el Estado territorial acreciente su importancia política”.T.Judt
“pero al igual que las instituciones intermedias de la sociedad-los partidos políticos,los sindicatos, las constituciones y las leyes-opusieron obstáculos al poder de reyes y tiranos, quizá sea ahora el Estado la principal institución intermedia:entre ciudadanos inseguros e indefensos por un lado, e indiferentes órganos internacionales y corporaciones que no responden ante nadie,por otro.Y el Estado-al menos el Estado democrático-conserva una legitimidad única a ojos de sus ciudadanos. Es el único que reponde ante ellos , ellos ente él.””T.Judt
“La libertad política no consiste principalmente en que el Estado no interfiera en la vida de nadie: ninguna administración moderna puede ni debe ignorar a sus súbditos por completo .La libertad consiste , más bien , en mantener nuestro derecho al desacuerdo con los propósitos del Estado y expresar nuestras objeciones y metas sin temor a un castigo””T.Judt.
“La idea de que hay ciertos ámbitos en los que el Estado sólo puede , sino que debe intervenir no fue un anatema para los conservadores : el propio Hayek no veía incompatibilidad alguna entre la competencia económica( por la que él entendía el mercado) y un sistema amplio de servicios sociales, siempre y cuando la organización de dichos servicios no esté diseñada de manera que haga la competencia ineficaz en campos más amplios”..T.Judt
“El Estado puede hacer cosas que ninguna persona o grupo son capaces de conseguir por sí solos.Así, mientras que un hombre puede construir un camino en su jardín con sus propios medios, no podía construir una autopista hasta la ciudad más próxima, ni tampoco se gastaría el dinero en ellos porque nunca podría recuperarlo.””.T.Judt
“Tampoco es posible la consecución de bienes públicos mediante asociaciones voluntarias:iniciativas.Basadas en la fe.. Supongamos que un grupo de personas se reuniera y acordara construir y mantener un campo de deportes para disfrutarlo ellas mismas, pero situado en el centro del pueblo y abiertos a todos .Incluso si estos generosos voluntarios pudieran reunir fondos suficientes para ellos ,surgirán problemas”T.Judt
“”Pero la única forma de que todos –incluidos los gorrones-paguemos promesas cosas es mediante los impuestos universales.A nadie se le ha ocurrido una idea mejor para sumar los deseos individuales en beneficio de todos.””T.Judt
“La única forma de evitar semejantes errores en el fututo es volver a definir los criterios que empleamos para valorar los costes de todo tipo:sociales,medioambientales, humanos, estéticos y culturales, además de económicos.En esto , los casos del transporte público,en general, y de los ferrocarriles , en particular, tiene algo importante que enseñarnos.El transporte público no es simplemente un servicio más y los trenes no son sólo otra forma de llevar personas desde el punto A hasta el punto B.Su aparición a comienzos del siglo XIX coincidió con el auge de la sociedad moderna y el Estado de servicios; sus respectivas destinos están entrelazados”T.Judt
“”Parece que los temas son personas contemporáneas,incluso si durante un tiempo desaparecen de nuestra vista; en este sentido, un país que no tenga una red de ferrocarril eficiente es atrasado en aspectos cruciales””T.Judt
“Si abandonamos los ferrocarriles, o los entregamos al sector privado y evadimos nustra responsabilidad colectiva por suerte, habremos perdido un valioso activo cuya sustitución o recuperación será intolerablemente cara.Si destruimos las estaciones de ferrocarril, estaremos destruyendo nuestra memoria de cómo es una vida segura.No era casualidad que Margaret Thacher insisitiera en no viajar nunca en tren”T.Judt
“ No obstante, lo que es verdaderamente distintivo de la vida moderna no es el individuo sin vínculos. Es la sociedad. Más exactamente, la sociedad civil o (como se decía en el siglo XIX)burguesa.””T.Judt
“La inseguridad vuelve a ser un ingrediente activo de la vida política en las democracias occidentales.La inseguridad causada por el terrorismo, desde luego, pro también , de forma más insidiosa, el temor al paro., el temor a perder terreno frente a otros en una distribución de recursos cada vez más desigual, el temor a perder el control de las circunstancias y rutinas de nuestra vida diaria. Y , quizás sobre todo, el temor de que no es sólo que nosotros no podemos dirigir nuestras vidas, sino que ostentan el poder también han perdido el control, que ahora está en manos de fuerzas que se encuentran fuera d su alcance”.T.Judt
“Como los demagogos holandeses que explotan el mido local a los emigrantes musulmanes o los políticos franceses con la disolución de la identidad francesa, Palin y los de su jaez sólo pueden beneficiarse de la creciente confusión y ansiedad ante un cambio en apariencia ingobernable”T.Judt
“”Pero las verdaderas fuentes de inseguridad durante las décadas venideras serán las que la mayoría de nosotros no podemos definir: el cambio climático y sus efectos sociales y medioambientales. La decadencia imperial y sus pequeñas guerras concomitantes; la impotencia política colectiva ante convulsiones distantes , pro con un impacto destructivo local.T.Judt.
“En ausencia de instituciones fuertes en las que confíe la comunidad , o de servicios fiables proporcionados por un sector público con los fondos adecuados. Hombres y mujeres tendrán que buscar sustitutos privados. Es probable que la religión- como fe, comunidad y doctrina-experimente cierta revitalización incluso en el secular Occidente.””T.Judt
“Damos por sentados los derechos, las instituciones, la legislación y los servicios que hemos heredado de la gran era de reformas del siglo XX.Ha llegado el momento de recordaros que , todavía en 1929, habrían sido inconcebibles. Somos los afortunados beneficiarios de una transformación cuya magnitud e impacto no tienen precedentes .Hay mucho que defender.””T.Judt
“”No solemos asociar a la izquierda con cautela.En el imaginario político de la cultura occidental, izquierda es sinónimo de radical, destructivo e innovador.Pero en realidad hay una estrecha relación entre las instituciones progresivas y un espíritu de prudencia. La izquierda democrática con frecuencia la estado motivada por un sentido de pérdida: unas veces de pasados idealizados; otras de intereses morales despiadadamente atropellados en beneficio privado. Son los liberales doctrinarios del mercado quienes durante los dos últimos siglos han adoptado la visión optimista de que todo cambia económico para mejor”T.Judt
“A los jóvenes les resulta difícil apreciar cómo eran las cosas antes. Pero así no podemos elevarnos por encima de una narración justificativa- si nos falta la voluntad de teorizar nuestros mejores instintos-,recordemos al mensos el coste de abandonarlos, que está bien documentado”T.Judt
“La socialdemocracia no representa un futuro ideal; n i siquiera representa un pasado ideal. Pero es la mejor de las opciones que hoy tenemos”T.Judt
“Pero hay una distinción significativa entre socialismo y socialdemocracia .El socialismo buscaba el cambio transformador;:el desplazamiento del capitalismo por un régimen basado en un sistema de producción y de propiedad completamente distinto.Por el contrario la socialdemocracia representaba un compromiso:implicaba la aceptación del capitalismo- y de la democracia parlamentaria- como marco en el que se atenderían los intereses de amplios sectores de la población que hasta entonces habían sido ignorados”.T.Judt
“”La socialdemocracia no sólo ha llegado al poder en muchos países, sino que su éxito ha superado los sueños más ambiciosos de sus fundadores. Lo que a mediados del siglo XIX era idealista y ,cincuenta años después, un desafío radical, se ha convertido en la política cotidiana en muchos Estados liberales.””T.Judt
“Tiene futuro la socialdemocracia?. En las últimas década del siglo XX se convirtió en un lugar común sugerir que la razón por la que el consenso socialdemócrata de la generación anterior había empezado a desmoronarse fue su incapacidad para desarrollar una visión- y mucho menos instituciones prácticas- que transcendieran al Estado nacional. Si el mundo se estaba haciendo más pequeño y los Estados más marginales para el funcionamiento diario de la economía internacional. Qué podía ofrecer la socialdemocracia?.T.Judt
“Si vamos a tener Estados , y si estos van a influir significativamente en los asuntos humanos, la herencia socialdemócrata conserva toda su vigencia. El pasado tiene algo que enseñaron. Edmund Burke, en su atrabiliaria crítica contemporánea de la revolución Francesa, previno contra la propensión juvenil a ignorara el pasado en nombre del conflicto. La sociedad , escribió , es una comunidad no sólo de vivos, sino que también forman parte de ella los muertos y los que aún no han nacido””T.Judt
“No obstante la socialdemocracia no puede limitarse a preservar instituciones valiosas como defensa contra opciones peores. Tampoco tiene por qué hacerlo.Com mejor se puede expresar gran parte de los que anda mal en el mundo es mediante el lenguaje del pensamiento político clásico, estamos intuitivamente familiarizadas con los problemas de la injusticia, la falta de equidad, la desigualdad y la inmoralidad- sólo hemos olvidado cómo hablar sobre ellos- la socialdemocracia articuló eses cuestiones en el pasado, hasta que también perdió el rumbo”T.Judt
“En toda Europa se pide a los socialdemócratas que digan por qué abogan. Proteger y defender los intereses locales o de determinados sector no basta. La tentación de calcular así de concebir la socialdemocracia alemana( o la holandesa o la sueca) como algo para los alemanes ( o los holandeses o laos suecos) siempre existió: hoy parece que ha triunfado” T.Judt
“Los socialdemócratas tienen que volver a aprender a pensar más allá de sus fronteras:hay algo profundamente incoherente en una política radical que descansa en aspiraciones de igualdad o justicia social y que es sorda a desafíos éticos más amplios y a los ideales humanitarios.””T.Judt
“Lo que observó una ve lo que atrae a las personas corrientes al socialismo y hace que estén disputas a arriesgar la vida por él es la mística del socialismo , la idea de la igualdad.Esto sigue siendo así. Es la creciente desigualdad en y entre las c sociedades lo que genera tantas patología sociales, La sociedades con desigualdades grotescas también son inestables.Generan divisiones internas y , más pronto o más tarde, luchas intestinas, cuyo desenlace no suele ser democratico”T,Judt
“En el trascurso de las dos décadas siguientes, la conversación se fue retirando a preocupaciones más autorreferente: el feminismo, los derechos de los gays y la política de la identidad.Entre los más sofisticados se despertó el interés por los derechos humanos y el resurgente lenguaje de la sociedad civil.””T.Judt
“ Como ciudadano s de una sociedad libre, tenemos el deber de mirar críticamente a nuestro mundo.Si pensamos que algo está mal, debemos actuar en congruencia con se conocimiento.Como sentencia la famosa frase , hasta ahora los filósofos no han hecho más que interpretar el mundo de diversas formas; de lo que se ahora se trata de transformarlo”::T.Judt
“”La subcontratación nos lleva al tercer argumento, quizá el más revelador ,contra la privatización. Muchos de los bienes y servicios de los que los Estados tratan de desprenderse han sido mal gestionados :por incompetencia, inversiones insuficientes , etcétera. No obstante, por mala que sea la gestión.,los servicios postales, las redes ferroviarias, las residencias para jubilados, las cárceles y otras provisiones objeto de la privatización no pueden dejarse por completo a los caprichos del mercado.En la gran mayoría de los casos son intrínsecamente el tipo de actividad que alguien debe regular, por eso acabaron en las manos públicas en su momento.””
“Hoy ocurre como en el siglo XVIII: al eviscerar las competencias y responsabilidades del Estado, hemos debilitado su oposición pública. Hay pocas personas en Inglaterra, y menos aún en Estados Unidos, que sigan creyendo en lo que una vez consideró la misión del servicio público.: la obligación de proporcionar ciertos tipos de bienes y servicios por el simple hecho de que son de interés público. No está claro que un gobierno que reconoce su renuncia a asumir esas responsabilidades y que prefiere trasladarlas al sector privado y dejarlas a los caprichos del mercado esté haciendo algo para aumentar su eficiencia. Pero desde luego está renunciando a atributos fundamentales del Estado moderno”..T.Judt
“El auge de la cultura empresarial ha destruido todo esto. Una compañía telefónica privatizada puede crear centros de atención al cliente automatizados y corteses(mientras que en las antiguas empresas nacionalizadas , nadie se hacía ilusiones de que sus quejas fueran escuchas); pero no ha cambiado nada sustancial. Además , un servicio social proporcionando por una empresa privada no se presenta como un bien colectivo al que pueden acceder yodos los ciudadanos. No es de extrañar que se haya producido un marcado descenso en el número de personas que solicitan prestaciones y servicios que tienen derecho””T.Judt
“”El resultado es una sociedad eviscerada. El ciudadano de a pie- que necesita subsidio de desempleo, atención médica, prestaciones sociales u otros servicios instituidos oficialmente- ya no acude de manera instintiva el Estado, la administración o el gobierno. La prestación o el servicio en cuestión ahora lo suministra con frecuencia un intermediario privado. Por lo tanto , la densa trama de interacciones sociales y bienes públicos ha quedado, reducida al mínimo, y lo único que vincula al ciudadano con el Estado es la autoridad obediente.””T.Judt
“Ya estamos familiarizado con las quejas sobre el efecto atomizador de Internet: si cada uno selecciona los fragmentos, per o evitan el contacto con todo los demás, formaremos comunidades globales de afinidades selectivas, al mismo tiempo que perderemos el contacto con las afinidades de nuestros vecinos”..T.Judt
“”En toda Europa las ligas de fútbol se han convertido en superligas millonarias para un reducido grupo de clubes privilegiados. Mientras que los demás se quedan muy atrás , atascados en su pobreza e irrelevancia. La idea del espacio nacional ha sido sustituida por la competición internacional suscrita por efímeros magnates extranjeros, que resarcen sus arcas gracias a la explotación comercial de jugadores reclutados muy lejos y que no suelen permanecer mucho tiempo en el mismo sitio”:T.Judt
“ Las Comunidades Cerradas, son espacios de propiedad y gestión privadas en lo que una vez fueron espacios o municipios .Se reservan el derecho de imponer las regulaciones y restricciones que les placen, no se permite patinar, comer en ciertos lugares, mendigar, vagabundear, hacer fotografías y ,por supuesto, infinidad de cámaras de circuito cerrado y de empresas de seguridad que garantizan el cumplimiento de esas normas.””.T.Judt
“Las personas que viven en espacios privados contribuyen activamente al menoscabo y la degradación del espacio público. En otras palabras , exacerban las circunstancias que inicialmente los condujeron aislarse. Y con ello pagan un precio. Si los bienes públicos los servicios públicos, los espacios públicos, los recursos públicos—se devalúan a los ojos de los ciudadanos y son sustituidos por servicios privados pagados al contado, perdemos el sentido de que los intereses y las necesidades comunes deben predominar sobre las preferencias particulares y el beneficio individual. Y una vez que dejemos de valorar más lo público que lo privado, seguramente estamos abocados a no entender por qué hemos de valorar más la ley(el bien público por excelencia) que la fuerza””T.Judt
“”El peligro del déficit democrático siempre está presente en los sistemas de representación indirecta. La democracia directa ., en unidades políticas reducidas .incrementa la participación , aunque corre el riesgo concomitante de inducir la conformidad y la opresión por parte de la mayoría.: no hay nada tan potencialmente represivo de la diferencia y la disconformidad como la reunión de un ayuntamiento o de un kibuc..Escoger a personas para que nos representen en una asamblea distante es un mecanismo razonable para equilibrar la representación de intereses en comunidades grandes y complejas. Pero a no ser que sólo autoricemos a nuestros a decir aquello que hemos aprobado previamente.—un enfoque que cuenta con el apoyo de los estudiantes radicales y las muchedumbres revolucionarias-, estamos obligados a permitirles que sigan sus propios juicio..”T.Judt
“Al dejar de confiar en esas personas , perdemos la fe no sólo en los parlamentarios y congresistas , sino en el Parlamento y en el Congreso. En una situación así, el instinto popular es echar a esos sinvergüenzas o dejarles que sigan haciendo de las suyas. Ninguna de esas respuestas presagia nada bueno: no sabemos cómo echarlos y no podemos permitirles que sigan haciendo de las suyas.Una tercera respuesta---derroquemos el sistema—está desacreditada por su insensatez intrínseca: ¿quépartes del sistema y a favor de qué sustituto económico??Y, en cualquier caso, ¿Quién va a derrocarlo??.””T.Judt
“”Ya no tenemos movimientos políticos.Aunque miles de nosotros podamos acudir as una manifestación o a un mitín, en esas ocasiones nos une un solo interés común..Cualquier esfuerzo para convertir tales intereses en metas colectivas suele chocar con el individualismo fragmentado de nuestras preocupaciones.Objetivos muy loables- la lucha contra el cambio climático, la oposición a la guerra, la defensa de la sanidad pública o de penalizar a los banqueros-sólo están ligados por la expresión de esa emoción. Nos hemos convertido en consumidores no sólo de nuestra vida económica, sino también en la política:al escoger entre una amplia gama de objetivos rivales nos resulta difícil imaginar formas o razones para combinarlos en un conjunto coherente.Tendremos que conseguirlo””:T.Judt
“Por desgracia, los intelectuales contemporáneos han mostrado muy poco interés serio en los aspectos claves de la política pública, mientras que han intervenido o protestado sobre temas definidos éticamente en los que las opciones parecen más claras. Esto ha dejado, los debates sobre la forma en que debemos gobernarnos en manos de especialistas políticos y “think-tanks”, en los que rara vez tienen cabida opiniones no convencionales y el público que prácticamente queda excluido””.T.Judt
“De una u otra forma , la socialdemocracia es la prosa de la política europea contemporánea. Hay pocos políticos europeos y muchos menos en puestos influyentes , que no estén de acuerdo con el núcleo de supuestos socialdemócratas sobre las obligaciones del Estado, por mucho que puedan diferir en cuanto a su alcance. Por tanto, en la Europa de hoy los socialdemócratas no tiene nada distintivo que ofrecer:en Francia, por ejemplo, incluso en su predisposición a favor de la propiedad estatal a penas los distingue del instinto colbertiano de la derecha gaullista. El problema actual radica no en la política socialdemócrata, sino en su lenguaje agotado. Al haberse extinguido el desafío autoritario de la izquierda, el énfasis en la democracia es en buena medida superfluo.Hoy todos somos demócratas.!!TJutd
“”La libertad es la libertad: pero si conduce a la desigualdad, la pobreza y el cinismo :deberíamos decirlo con claridad en vez de ocultarlo bajo la alfombra en nombre del triunfo de la libertad sobre la opresión..”T.Judt“
”Los políticos deben encontrar el valor para insistir( en este caso) en un retraso significativo de la edad de jubilación- y después justificarlo ante sus electores- .Pero esos cambios son impopulares y los políticos de hoy evitan la impopularidad casi a cualquier precio. En gran medida. Los dilemas y deficiencias del Estado del Bienestar son consecuencia de la pusilanimidad política más que de la incoherencia económica.””T.Judt.
“”Pero si aceptamos alguna limitaciones – como hacemos siempre -,¿por qué no otras?¿Por qué estamos tan seguro de que cierta medida de planificación o la tributación progresiva o la propiedad colectiva de los bienes públicos son restricciones intolerables de la libertad, mientras que las cámaras de circuito cerrado. Los rescates estatales de bancos de inversión “demasiado grandes para dejarles caer”, las escuchas telefónicas y las costosas guerras en otros países son cargadas aceptables que la gente debe soportar??T.Judt
“Las sociedades y las comunidades en que éstas faltan o se han desintegrado. Un círculo cerrado de opiniones o ideas en el que nunca se permiten ni el descontento ni la oposición- o sólo dentro de unos límites circunscritos y estilizados- pierde la capacidad de responder con energía e imaginación a los nuevos desafíos”..Tony JUdt
“Sin embargo, en un reciente referéndum en Suiza se prohibió la construcción de minaretes en un país en el que sólo hay cuatro y donde casi todos los residentes musulmanes son refugiados bosnios laicos. Y los británicos han aceptado sumisamente todo, desde las cámaras de televisión de circuito cerrado hasta ala vigilancia más invasora de la intimidad, en lo que ahora es la democracia más autoritaria y sobreinformada del mundo.En muchos aspectos , la Europa actual es mejor que los estados Unidos contemporáneos, pero está lejos de ser perfecta.””.T.Judt
“”La disconformidad y la disidencia son sobre todo obra de los jóvenes. No es casual que los hombres y mujeres que iniciaron la Revolución Francesa , lo mismo que los reformadores y planificadores del New Deal y de la Europa de la posguerra, fueran bastante más jóvenes que los que los precedieran.Ante un problema, es más probable que los jóvenes lo afronten y exijan sus solución, en vez de resignarse. Pero tienen más posibilidades que sus mayores de caer en el apoliticismo:como la política está degradada, debemos desentendernos de ella. Ha habido ocasiones en que desentenderse era la opción política correcta””T.Judt.
“De hecho el ejemplo de la antipolítica de los años setenta, junto con el énfasis en los derechos humanos, quizás haya inducido a una generación de jóvenes activistas a crecer erróneamente que, al estar bloqueadas las vías convencionales del cambio, deben renunciar a la organización política y dedicarse a grupos no gubernamentales centrados en un problema único y que no están manchados por el compromiso”.T.Judt
“El impulso moral es irreprochable .Pero las repúblicas y las democracias sólo existen en virtud del compromiso de sus ciudadanos en la gestión de los asuntos públicos. Si los ciudadanos activos o preocupados renuncian a la política, están abandonando su sociedad a sus funcionarios más mediocres y vanales””T.Judt
“La disconformidad debe permanecer dentro de la ley y tratar de alcanzar sus objetivos a través de los canales políticos. Pero con esto no estoy defendiendo ni la pasividad ni el compromiso.Las instituciones de la república han sido degradadas, sobre todo por el dinero. Peor todavía, el lenguaje de la propia política se ha vaciado de sustancia y significado.””T.Judt
“”La mayoría de los críticos de nuestra condición presente comienzan con las instituciones. Dirigen su atención a los parlamentarios, los senados, los presidentes, las elecciones y los grupos de presión, y señalan las formas en que se han degradado o han abusado de la autoridad que se les ha confiado.Cualquier reforma, confluyen, debe comenzar ahí.Necesitamos leyes nuevas, sistemas electorales distintos, restricciones a los grupos de presión y a la financiación de los partidos; debemos dar más( o menos) autoridad al ejecutivo y hallar la forma de que las autoridades, elegidas o no, escuchen y responden a quienes son su base y les paga: NOSOTROS/AS”.T.Judt
“Los ricos no quieren lo mismo que los pobres.Los que se ganan la vida con su trabajo no quieren lo mismo que los que viven de dividendos e inversiones. Los que no necesitan servicios públicos-porque pueden comprar transporte, educación y protección privados- no quieren lo mismo que los que dependen exclusivamente del sector público.Los que se benefician de la guerra- gracias a los contratos de defensa o por motivos ideológicos- tienen objetivos distintos de los que se oponen a la guerra. Las sociedades son complejas y albergan intereses conflictivos. Afirmar otra cosa- negar las diferencias de clase, riqueza o influencia- no es más que favorecer unos intereses por encima de otros. Esto solía ser evidente; hoy se nos dice que son soflamas debidas al odio de clases y se nos insta a que lo ignoremos. De forma parecida, se nos anima a perseguir el interés económico y excluir todo que lo demás, y de hecho hay muchos que tienen algo que ganar con ello”.T.Judt
“Incluso la propia riqueza debe redefinirse. Se suele afirmar que unos tipos muy progresivos de tributación o redistribución económicos destruyen la riqueza. Esas políticas sin duda limitada los recursos de unos individuos en beneficio de otros- pero la forma en que cortemos el pastel tiene poco que ver con su tamaño-.Si redistribuir la riqueza material tiene el efecto a largo plazo de mejora la salud de un país, disminuir las tensiones sociales producto de la envidia, o incrementar y hacer más equitativo el acceso a servicios que hasta el momento estaban reservados a una minoría ¿no mejorará la posición del país?.T.Judt
“”Hoy se supone que debemos creer que la política refleja opiniones y nos ayuda a configurar un espacio público común.los políticos hablan y nosotros respondemos-con nuestros votos-.Pero la verdad es muy distinta.La mayoría de la gente no tiene la sensación de estar participando en una conversación significativa.Se le dice qué pensar y cómo pensarlo. Se le hace sentir incompetente en cuanto entra en los detalles de los problemas y, por lo que respecta a los objetivos generales , se le lleva a crecer que ya han sido decididos hace tiempo.”T.Judt
“En la republica de Francia o en la tolerante Holanda, unos sucedáneos de debates sobre la identidad nacional o los criterios de ciudadanía suplen la valentía política necesaria para enfrentarse a los prejuicios populares y los desafíos de la integración…
“Más que facilitar la participación pública y reducir la alienación cívica, esas conversaciones simplemente agravan la aversión generalizada por la política y los políticos”.T.Judt
“Hoy la situación ha cambiado .Los trabajos no cualificados y semicualificados están desapareciendo rápidamente no sólo debido a la producción robotizada o mecanizada, sino a que la globalización del mercado de trabajo favorece a las economías más represivas y de salarios más bajos/China sobre todo) en detrimento de las sociedades avanzadas y más igualitarias de occidente. La única forma en que el mundo desarrollado pueda responder de forma competitiva es mediante la explotación de su ventaja comparativa en las industrias avanzadas intensivas en capital, donde el conocimiento resulta decisivo”.JT.Judt
“Los debates sobre la guerra, el aborto, la eutanasia, la tortura; las disputas sobre el gasto público en sanidad o educación:éstas y muchas otras cosas se expresan instintivamente en términos que provienen de escritos filosóficos o religiosos tradicionales, incluso si los comentaristas comtemporáneos no son conscientes de ello”T.Judt
“El escepticismo político es la fuente de muchos de nuestros dilemas. Incluso si los mercados libres funcionaran como se anuncia, sería difícil sostener que por sí solos constituyen una base suficiente para una buena vida.Por tanto, ¿qué es exactamente lo que falta en el capitalismo financiero no regulado o sociedad comercial, como los conocían en el siglo XVIII?. Qué nos parece instintivamente que falta en nuestros acuerdos actuales y qué podemos hacer sobre ello?.¿Qué s lo que ofende nuestro sentido de la decencia cuando vemos que los poderosos ejercen una presión sin corta pisas a expensas de todos los demás?¿Qué hemos perdido?.T.Judt
“Aristotélicos naturales como somos, suponemos que una sociedad justa es aquella en la que la justicia se practica de forma habitual; una sociedad buena es aquella en la que las personas se comportan bien. Pero para que sea convincente un argumento implícitamente circular como éste, hemos de ponernos de acuerdo sobre el significado de justo o bien”.T.Judt
“Está la naturaleza de las cosas que un Estado que subsiste gracias a la renta que le aportan otros países estará infinitamente más expuesto a toda clase de accidentes que uno que la produce por sí mismo”.T.Malthus
“Deberíamos desconfiar de todo esto. La globalización es una actualización de la fe modernista en la tecnología y la gestión racional que marcó los entusiasmos de las décadas de la posguerra.Al igual que entonces, implícitamente excluye la política como escenario de las decisiones:los sistemas de relaciones económicas los establece las naturaleza, como afirmaban los fisócratas del siglo XVIII.Una vez que se se indentifican y entienden correctamente, no tenemos más que vivir de acuerdo con sus leyes”.T.Judt
“Además no tenemos ninguna razón para suponer que la globalización económica se traduce sin más en libertad política. La apertura de China y otras economías asiáticas no ha hecho más que transferir la producción industrial de las zonas de salarios altos a las de salarios bajos(China(como muchos otros países en desarrollo), no sólo en un país de salarios bajos:también sobre todo en un país de derechos bajos. Y es la falta de derechos los que mantiene los salarios bajos y seguirá haciéndolo durante algún tiempo , al tiempo que rebaja los derechos de los trabajadores de los países con los que China compite. El capitalismo chino,lejos de liberar las condiciones de las masas contribuye aún más a su represión”T.Judt.
“Después de décadas de eclipse relativo,los Estados nación están en condiciones de reafirmar su papel dominante en los asuntos internacionales….Esto ya está ocurriendo en muchos países no hay más que ver la atracción cada vez mayor del proteccionismo en la política estadounidense y de los partidos antiinmigrantes en toda Europa occidental; la petición en todas partes de que se establezcan muros, barreras y pruebas””T.Judt
“Con las tensiones derivadas de la globalización y las crisis que la acompañan, el Estado tendrá que intervenir cada vez más para resolver conflictos.Al ser la única institución que se encuentra entre los individuos y los actores no estatales, como los bancos y las corporaciones internacionales, la única instancia reguladora que ocupa el espacio entre los órganos transnacionales y los intereses locales, s probable que el Estado territorial acreciente su importancia política”.T.Judt
“pero al igual que las instituciones intermedias de la sociedad-los partidos políticos,los sindicatos, las constituciones y las leyes-opusieron obstáculos al poder de reyes y tiranos, quizá sea ahora el Estado la principal institución intermedia:entre ciudadanos inseguros e indefensos por un lado, e indiferentes órganos internacionales y corporaciones que no responden ante nadie,por otro.Y el Estado-al menos el Estado democrático-conserva una legitimidad única a ojos de sus ciudadanos. Es el único que reponde ante ellos , ellos ente él.””T.Judt
“La libertad política no consiste principalmente en que el Estado no interfiera en la vida de nadie: ninguna administración moderna puede ni debe ignorar a sus súbditos por completo .La libertad consiste , más bien , en mantener nuestro derecho al desacuerdo con los propósitos del Estado y expresar nuestras objeciones y metas sin temor a un castigo””T.Judt.
“La idea de que hay ciertos ámbitos en los que el Estado sólo puede , sino que debe intervenir no fue un anatema para los conservadores : el propio Hayek no veía incompatibilidad alguna entre la competencia económica( por la que él entendía el mercado) y un sistema amplio de servicios sociales, siempre y cuando la organización de dichos servicios no esté diseñada de manera que haga la competencia ineficaz en campos más amplios”..T.Judt
“El Estado puede hacer cosas que ninguna persona o grupo son capaces de conseguir por sí solos.Así, mientras que un hombre puede construir un camino en su jardín con sus propios medios, no podía construir una autopista hasta la ciudad más próxima, ni tampoco se gastaría el dinero en ellos porque nunca podría recuperarlo.””.T.Judt
“Tampoco es posible la consecución de bienes públicos mediante asociaciones voluntarias:iniciativas.Basadas en la fe.. Supongamos que un grupo de personas se reuniera y acordara construir y mantener un campo de deportes para disfrutarlo ellas mismas, pero situado en el centro del pueblo y abiertos a todos .Incluso si estos generosos voluntarios pudieran reunir fondos suficientes para ellos ,surgirán problemas”T.Judt
“”Pero la única forma de que todos –incluidos los gorrones-paguemos promesas cosas es mediante los impuestos universales.A nadie se le ha ocurrido una idea mejor para sumar los deseos individuales en beneficio de todos.””T.Judt
“La única forma de evitar semejantes errores en el fututo es volver a definir los criterios que empleamos para valorar los costes de todo tipo:sociales,medioambientales, humanos, estéticos y culturales, además de económicos.En esto , los casos del transporte público,en general, y de los ferrocarriles , en particular, tiene algo importante que enseñarnos.El transporte público no es simplemente un servicio más y los trenes no son sólo otra forma de llevar personas desde el punto A hasta el punto B.Su aparición a comienzos del siglo XIX coincidió con el auge de la sociedad moderna y el Estado de servicios; sus respectivas destinos están entrelazados”T.Judt
“”Parece que los temas son personas contemporáneas,incluso si durante un tiempo desaparecen de nuestra vista; en este sentido, un país que no tenga una red de ferrocarril eficiente es atrasado en aspectos cruciales””T.Judt
“Si abandonamos los ferrocarriles, o los entregamos al sector privado y evadimos nustra responsabilidad colectiva por suerte, habremos perdido un valioso activo cuya sustitución o recuperación será intolerablemente cara.Si destruimos las estaciones de ferrocarril, estaremos destruyendo nuestra memoria de cómo es una vida segura.No era casualidad que Margaret Thacher insisitiera en no viajar nunca en tren”T.Judt
“ No obstante, lo que es verdaderamente distintivo de la vida moderna no es el individuo sin vínculos. Es la sociedad. Más exactamente, la sociedad civil o (como se decía en el siglo XIX)burguesa.””T.Judt
“La inseguridad vuelve a ser un ingrediente activo de la vida política en las democracias occidentales.La inseguridad causada por el terrorismo, desde luego, pro también , de forma más insidiosa, el temor al paro., el temor a perder terreno frente a otros en una distribución de recursos cada vez más desigual, el temor a perder el control de las circunstancias y rutinas de nuestra vida diaria. Y , quizás sobre todo, el temor de que no es sólo que nosotros no podemos dirigir nuestras vidas, sino que ostentan el poder también han perdido el control, que ahora está en manos de fuerzas que se encuentran fuera d su alcance”.T.Judt
“Como los demagogos holandeses que explotan el mido local a los emigrantes musulmanes o los políticos franceses con la disolución de la identidad francesa, Palin y los de su jaez sólo pueden beneficiarse de la creciente confusión y ansiedad ante un cambio en apariencia ingobernable”T.Judt
“”Pero las verdaderas fuentes de inseguridad durante las décadas venideras serán las que la mayoría de nosotros no podemos definir: el cambio climático y sus efectos sociales y medioambientales. La decadencia imperial y sus pequeñas guerras concomitantes; la impotencia política colectiva ante convulsiones distantes , pro con un impacto destructivo local.T.Judt.
“En ausencia de instituciones fuertes en las que confíe la comunidad , o de servicios fiables proporcionados por un sector público con los fondos adecuados. Hombres y mujeres tendrán que buscar sustitutos privados. Es probable que la religión- como fe, comunidad y doctrina-experimente cierta revitalización incluso en el secular Occidente.””T.Judt
“Damos por sentados los derechos, las instituciones, la legislación y los servicios que hemos heredado de la gran era de reformas del siglo XX.Ha llegado el momento de recordaros que , todavía en 1929, habrían sido inconcebibles. Somos los afortunados beneficiarios de una transformación cuya magnitud e impacto no tienen precedentes .Hay mucho que defender.””T.Judt
“”No solemos asociar a la izquierda con cautela.En el imaginario político de la cultura occidental, izquierda es sinónimo de radical, destructivo e innovador.Pero en realidad hay una estrecha relación entre las instituciones progresivas y un espíritu de prudencia. La izquierda democrática con frecuencia la estado motivada por un sentido de pérdida: unas veces de pasados idealizados; otras de intereses morales despiadadamente atropellados en beneficio privado. Son los liberales doctrinarios del mercado quienes durante los dos últimos siglos han adoptado la visión optimista de que todo cambia económico para mejor”T.Judt
“A los jóvenes les resulta difícil apreciar cómo eran las cosas antes. Pero así no podemos elevarnos por encima de una narración justificativa- si nos falta la voluntad de teorizar nuestros mejores instintos-,recordemos al mensos el coste de abandonarlos, que está bien documentado”T.Judt
“La socialdemocracia no representa un futuro ideal; n i siquiera representa un pasado ideal. Pero es la mejor de las opciones que hoy tenemos”T.Judt
“Pero hay una distinción significativa entre socialismo y socialdemocracia .El socialismo buscaba el cambio transformador;:el desplazamiento del capitalismo por un régimen basado en un sistema de producción y de propiedad completamente distinto.Por el contrario la socialdemocracia representaba un compromiso:implicaba la aceptación del capitalismo- y de la democracia parlamentaria- como marco en el que se atenderían los intereses de amplios sectores de la población que hasta entonces habían sido ignorados”.T.Judt
“”La socialdemocracia no sólo ha llegado al poder en muchos países, sino que su éxito ha superado los sueños más ambiciosos de sus fundadores. Lo que a mediados del siglo XIX era idealista y ,cincuenta años después, un desafío radical, se ha convertido en la política cotidiana en muchos Estados liberales.””T.Judt
“Tiene futuro la socialdemocracia?. En las últimas década del siglo XX se convirtió en un lugar común sugerir que la razón por la que el consenso socialdemócrata de la generación anterior había empezado a desmoronarse fue su incapacidad para desarrollar una visión- y mucho menos instituciones prácticas- que transcendieran al Estado nacional. Si el mundo se estaba haciendo más pequeño y los Estados más marginales para el funcionamiento diario de la economía internacional. Qué podía ofrecer la socialdemocracia?.T.Judt
“Si vamos a tener Estados , y si estos van a influir significativamente en los asuntos humanos, la herencia socialdemócrata conserva toda su vigencia. El pasado tiene algo que enseñaron. Edmund Burke, en su atrabiliaria crítica contemporánea de la revolución Francesa, previno contra la propensión juvenil a ignorara el pasado en nombre del conflicto. La sociedad , escribió , es una comunidad no sólo de vivos, sino que también forman parte de ella los muertos y los que aún no han nacido””T.Judt
“No obstante la socialdemocracia no puede limitarse a preservar instituciones valiosas como defensa contra opciones peores. Tampoco tiene por qué hacerlo.Com mejor se puede expresar gran parte de los que anda mal en el mundo es mediante el lenguaje del pensamiento político clásico, estamos intuitivamente familiarizadas con los problemas de la injusticia, la falta de equidad, la desigualdad y la inmoralidad- sólo hemos olvidado cómo hablar sobre ellos- la socialdemocracia articuló eses cuestiones en el pasado, hasta que también perdió el rumbo”T.Judt
“En toda Europa se pide a los socialdemócratas que digan por qué abogan. Proteger y defender los intereses locales o de determinados sector no basta. La tentación de calcular así de concebir la socialdemocracia alemana( o la holandesa o la sueca) como algo para los alemanes ( o los holandeses o laos suecos) siempre existió: hoy parece que ha triunfado” T.Judt
“Los socialdemócratas tienen que volver a aprender a pensar más allá de sus fronteras:hay algo profundamente incoherente en una política radical que descansa en aspiraciones de igualdad o justicia social y que es sorda a desafíos éticos más amplios y a los ideales humanitarios.””T.Judt
“Lo que observó una ve lo que atrae a las personas corrientes al socialismo y hace que estén disputas a arriesgar la vida por él es la mística del socialismo , la idea de la igualdad.Esto sigue siendo así. Es la creciente desigualdad en y entre las c sociedades lo que genera tantas patología sociales, La sociedades con desigualdades grotescas también son inestables.Generan divisiones internas y , más pronto o más tarde, luchas intestinas, cuyo desenlace no suele ser democratico”T,Judt
“En el trascurso de las dos décadas siguientes, la conversación se fue retirando a preocupaciones más autorreferente: el feminismo, los derechos de los gays y la política de la identidad.Entre los más sofisticados se despertó el interés por los derechos humanos y el resurgente lenguaje de la sociedad civil.””T.Judt
“ Como ciudadano s de una sociedad libre, tenemos el deber de mirar críticamente a nuestro mundo.Si pensamos que algo está mal, debemos actuar en congruencia con se conocimiento.Como sentencia la famosa frase , hasta ahora los filósofos no han hecho más que interpretar el mundo de diversas formas; de lo que se ahora se trata de transformarlo”::T.Judt
jueves, 30 de junio de 2011
TRIBUNA: JOSÉ IGNACIO WERT
Descifrando la indignación
Eliminación de privilegios de la clase política y mayor participación ciudadana, colectivismo frente al liberalismo y la socialdemocracia. ¿Cómo van a canalizar políticamente esas propuestas? ¿Sin partidos?
JOSÉ IGNACIO WERT 30/06/2911.Publicado en El Pais.
De las toneladas de tinta real o virtual que llevamos gastadas en la indignación y su entorno, la mayor parte es perfectamente irrelevante en términos de su contribución a desentrañar el fenómeno. Y es preciso reconocer que, en esto como en otras cosas, los indignados han ganado una batalla decisiva, la de imponer el marco (frame) en el terreno que más les favorece.
En el campo ideológico y moral, el nonagenario Stéphane Hessel aporta la munición intelectual
Quieren una banca pública y una reforma fiscal. Rechazan los recortes y el Pacto del Euro
La batalla semántica en la que los indignados se han impuesto por goleada tiene una cuádruple dimensión. La primera es la de centrar el punto de vista en su razón de ser, la indignación. ¿Hay algo más natural que indignarse con el curso de las cosas? ¿Quién no está indignado? La segunda, poner el acento en lo que no son. No son políticos ni son sindicalistas, dos categorías profesionales denostadas, que viven sus horas más bajas en el aprecio popular. La tercera, llamar la atención sobre lo que no quieren: no quieren recortes sociales, no quieren que la crisis la paguen quienes no son responsables de ella, no quieren políticos corruptos, ni privilegiados, ni encastados. El cuarto pilar es el método: la protesta pacífica, no son violentos. Ciertamente, este último se tambaleó con los incidentes de Barcelona del 15-J, pero el mayor control de las formas en las diversas manifestaciones del 19-J parece haberlo reconstruido en parte, al menos en la opinión publicada.
De todas esas victorias semánticas surge un relato simple (los indignados tienen razón) que explica la simpatía mayoritaria que las encuestas (entre ellas, la de Metroscopia para este diario) reflejan.
Ahora bien, la imposición de ese marco no nos dispensa de hacernos las preguntas relevantes para analizar ese movimiento, dimensionar su importancia, y argumentar una posición respecto a él. Y es en este programa donde ha prevalecido la irrelevancia: la falta de respuesta interpretativa del movimiento es, sobre todo, consecuencia de no formular esas preguntas relevantes. No se trata de quiénes no son, sino de quiénes son. No se trata de qué no quieren, sino de qué quieren. No se trata de cómo dicen que aspiran a conseguirlo, sino de qué hacen de verdad.
Respecto a lo primero, la identidad del movimiento, los esfuerzos por buscar la mano que mece la cuna han oscurecido más que aclarado la cuestión. Por supuesto que un movimiento como este que se pretende -y en buena medida lo es- espontáneo y carente de un sujeto vertebrador visible convoca gentes muy diversas y, con seguridad, la mayoría de muy buena fe y provista de las mejores intenciones. Pero es preciso ir más allá. Y en ese más allá, habrá que atender a las fuentes de las que beben o lo que hasta ahora han producido los indignados.
Las fuentes de inspiración de los Manifiestos son inequívocas. En el campo ideológico-moral, la autoridad la provee Stéphane Hessel, el nonagenario miembro de la Resistencia, cuyo panfleto (¡Indignaos!, Destino, 2010) es no solo el pelotazo editorial de este año y el pasado, sino la munición intelectual más importante del movimiento. Pues bien, el inmenso respeto que el autor, por su experiencia, su biografía y su compromiso sin duda merece, no debe ser óbice para decir que las 30 páginas del documento son el fruto de un malentendido profundamente falso e injusto, basado en la identificación del actual statu quo en los países democráticos con el fascismo y hasta el nazismo. De semejante diagnóstico surge el imperativo categórico de la indignación que, por otra parte, el autor parece considerar como un fin en sí misma, puesto que apenas se proponen alternativas al actual estado de cosas. Esto para no mencionar algunos deslices como la comprensión hacia el terrorismo de Hamás.
A su vez, las referencias de autoridad en el campo económico son todas ellas del mismo palo (ATTAC, Economía Crítica, Taifa), el de la izquierda colectivista, opuesta radicalmente no ya al liberalismo, sino también a la socialdemocracia traidora y vendida al capital.
Bajo tal inspiración, puede imaginarse el resultado, y con ello entramos en lo que se propone. En el campo político, un catálogo de generalidades -astuto, es preciso admitirlo- en busca del mínimo denominador común de la indignación ciudadana: listas abiertas, reforma electoral para dar más representatividad, fin de los privilegios de los políticos, fuera los imputados por corrupción... y, ya puestos, un referéndum sobre la forma de Estado y alguna cosilla por añadidura. Partiendo de una supuesta verdad apodíctica, los políticos y los partidos son corruptos e ineficaces, la democracia representativa no nos representa, ha prevalecido la impresión de que proponen soluciones de sentido común.
No hay tal. Es evidente que el funcionamiento de la política en España deja mucho que desear en muchas facetas. Pero de ahí a sostener que los políticos son una casta corrupta, que la democracia española no es representativa, incluso que los políticos son unos privilegiados hay un mundo. Ni las listas abiertas tienen las virtudes que ingenuamente les atribuye la gente (y desde luego son muy manipulables en sentido populista), ni es cierto que el sistema electoral no sea representativo (ningún partido o coalición con más del 0,2% de los votos se quedó en 2008 fuera del Parlamento), ni la Monarquía es el problema. Pero, sobre todo, lo más importante es averiguar cuál es el contrafactual que los indignados sugieren. ¿Qué es la democracia real para los indignados? Las propuestas políticas (www.democraciarealya.es) se concretan en dos epígrafes, la eliminación de los privilegios de la clase política y las propuestas sobre libertades ciudadanas y participación política. La eliminación de privilegios viene a proponer una especie de sovietización de los representantes públicos, que debieran recibir solo el salario medio español (¿el concejal de un pequeño municipio lo mismo que el presidente del Gobierno?). Entre las libertades ciudadanas hay una verdaderamente notable: "que el voto blanco y el nulo tengan también su representación en el legislativo" (por cierto, esta reivindicación, de la que lo más suave que cabe decir es que se trata de un oxímoron grotesco, me la planteó un indignado con corbata en las recientes Jornadas de Sitges del Círculo de Economía y pensé que me estaba vacilando. Le pido, aunque sea tarde, disculpas, entonces no había leído aún esta portentosa propuesta).
En el campo económico y social, además de las propuestas genéricas, los indignados se han posicionado en un extenso documento (41 páginas) contra el Pacto del Euro. El nivel de desconocimiento de los datos que revela es pavoroso. Hay disparates del calibre de sostener que el gasto sanitario en España es del 0,4% del PIB. Pero, a la hora de proponer, lo único que proponen es que no se acepte el Pacto del Euro, que se rechace cualquier recorte, que se nacionalice la banca y que se aumenten los impuestos. O sea, lisa y llanamente que vayamos, eso sí, orgullosos como Rodríguez Saá en Argentina hace 10 años, al default.
Esto es lo que hay. Izquierdismo revolucionario, poco elaborado y menos realizable. Ausencia total de propuestas viables. Populismo, demagogia y explotación de los sentimientos antipolíticos, sustituyéndolos por no se sabe muy bien qué modalidades de democracia directa. O, a lo peor, sí que se sabe. Que se lo pregunten a Alberto Ruiz-Gallardón, a Rita Barberá, a Montserrat Tura o a Gerard Figueras, el diputado convergente al que hemos visto gritar "auxili" para escarnio no suyo, sino de todos. Pero la cuestión metodológica va más allá de la crítica a la violencia practicada. Demos por buena su condición minoritaria y el arrepentimiento espontáneo. Subsiste el problema de que sabemos que ocupan plazas, discuten manifiestos y toman la calle. Vale. Pero ¿cómo se van a canalizar políticamente esas propuestas? ¿Sin partidos? ¿Con un partido de indignados? No lo sabemos ni nos lo dicen. Hic sunt leones. No vaya a ser que, con el agua sucia, tiremos al niño por el desagüe. Porque el niño, la democracia, ya no es tan niño. Nos ha costado más de 30 años criarlo y no es cosa de que nos lo desgracien...
José Ignacio Wert es presidente de Inspireconsultores.
Descifrando la indignación
Eliminación de privilegios de la clase política y mayor participación ciudadana, colectivismo frente al liberalismo y la socialdemocracia. ¿Cómo van a canalizar políticamente esas propuestas? ¿Sin partidos?
JOSÉ IGNACIO WERT 30/06/2911.Publicado en El Pais.
De las toneladas de tinta real o virtual que llevamos gastadas en la indignación y su entorno, la mayor parte es perfectamente irrelevante en términos de su contribución a desentrañar el fenómeno. Y es preciso reconocer que, en esto como en otras cosas, los indignados han ganado una batalla decisiva, la de imponer el marco (frame) en el terreno que más les favorece.
En el campo ideológico y moral, el nonagenario Stéphane Hessel aporta la munición intelectual
Quieren una banca pública y una reforma fiscal. Rechazan los recortes y el Pacto del Euro
La batalla semántica en la que los indignados se han impuesto por goleada tiene una cuádruple dimensión. La primera es la de centrar el punto de vista en su razón de ser, la indignación. ¿Hay algo más natural que indignarse con el curso de las cosas? ¿Quién no está indignado? La segunda, poner el acento en lo que no son. No son políticos ni son sindicalistas, dos categorías profesionales denostadas, que viven sus horas más bajas en el aprecio popular. La tercera, llamar la atención sobre lo que no quieren: no quieren recortes sociales, no quieren que la crisis la paguen quienes no son responsables de ella, no quieren políticos corruptos, ni privilegiados, ni encastados. El cuarto pilar es el método: la protesta pacífica, no son violentos. Ciertamente, este último se tambaleó con los incidentes de Barcelona del 15-J, pero el mayor control de las formas en las diversas manifestaciones del 19-J parece haberlo reconstruido en parte, al menos en la opinión publicada.
De todas esas victorias semánticas surge un relato simple (los indignados tienen razón) que explica la simpatía mayoritaria que las encuestas (entre ellas, la de Metroscopia para este diario) reflejan.
Ahora bien, la imposición de ese marco no nos dispensa de hacernos las preguntas relevantes para analizar ese movimiento, dimensionar su importancia, y argumentar una posición respecto a él. Y es en este programa donde ha prevalecido la irrelevancia: la falta de respuesta interpretativa del movimiento es, sobre todo, consecuencia de no formular esas preguntas relevantes. No se trata de quiénes no son, sino de quiénes son. No se trata de qué no quieren, sino de qué quieren. No se trata de cómo dicen que aspiran a conseguirlo, sino de qué hacen de verdad.
Respecto a lo primero, la identidad del movimiento, los esfuerzos por buscar la mano que mece la cuna han oscurecido más que aclarado la cuestión. Por supuesto que un movimiento como este que se pretende -y en buena medida lo es- espontáneo y carente de un sujeto vertebrador visible convoca gentes muy diversas y, con seguridad, la mayoría de muy buena fe y provista de las mejores intenciones. Pero es preciso ir más allá. Y en ese más allá, habrá que atender a las fuentes de las que beben o lo que hasta ahora han producido los indignados.
Las fuentes de inspiración de los Manifiestos son inequívocas. En el campo ideológico-moral, la autoridad la provee Stéphane Hessel, el nonagenario miembro de la Resistencia, cuyo panfleto (¡Indignaos!, Destino, 2010) es no solo el pelotazo editorial de este año y el pasado, sino la munición intelectual más importante del movimiento. Pues bien, el inmenso respeto que el autor, por su experiencia, su biografía y su compromiso sin duda merece, no debe ser óbice para decir que las 30 páginas del documento son el fruto de un malentendido profundamente falso e injusto, basado en la identificación del actual statu quo en los países democráticos con el fascismo y hasta el nazismo. De semejante diagnóstico surge el imperativo categórico de la indignación que, por otra parte, el autor parece considerar como un fin en sí misma, puesto que apenas se proponen alternativas al actual estado de cosas. Esto para no mencionar algunos deslices como la comprensión hacia el terrorismo de Hamás.
A su vez, las referencias de autoridad en el campo económico son todas ellas del mismo palo (ATTAC, Economía Crítica, Taifa), el de la izquierda colectivista, opuesta radicalmente no ya al liberalismo, sino también a la socialdemocracia traidora y vendida al capital.
Bajo tal inspiración, puede imaginarse el resultado, y con ello entramos en lo que se propone. En el campo político, un catálogo de generalidades -astuto, es preciso admitirlo- en busca del mínimo denominador común de la indignación ciudadana: listas abiertas, reforma electoral para dar más representatividad, fin de los privilegios de los políticos, fuera los imputados por corrupción... y, ya puestos, un referéndum sobre la forma de Estado y alguna cosilla por añadidura. Partiendo de una supuesta verdad apodíctica, los políticos y los partidos son corruptos e ineficaces, la democracia representativa no nos representa, ha prevalecido la impresión de que proponen soluciones de sentido común.
No hay tal. Es evidente que el funcionamiento de la política en España deja mucho que desear en muchas facetas. Pero de ahí a sostener que los políticos son una casta corrupta, que la democracia española no es representativa, incluso que los políticos son unos privilegiados hay un mundo. Ni las listas abiertas tienen las virtudes que ingenuamente les atribuye la gente (y desde luego son muy manipulables en sentido populista), ni es cierto que el sistema electoral no sea representativo (ningún partido o coalición con más del 0,2% de los votos se quedó en 2008 fuera del Parlamento), ni la Monarquía es el problema. Pero, sobre todo, lo más importante es averiguar cuál es el contrafactual que los indignados sugieren. ¿Qué es la democracia real para los indignados? Las propuestas políticas (www.democraciarealya.es) se concretan en dos epígrafes, la eliminación de los privilegios de la clase política y las propuestas sobre libertades ciudadanas y participación política. La eliminación de privilegios viene a proponer una especie de sovietización de los representantes públicos, que debieran recibir solo el salario medio español (¿el concejal de un pequeño municipio lo mismo que el presidente del Gobierno?). Entre las libertades ciudadanas hay una verdaderamente notable: "que el voto blanco y el nulo tengan también su representación en el legislativo" (por cierto, esta reivindicación, de la que lo más suave que cabe decir es que se trata de un oxímoron grotesco, me la planteó un indignado con corbata en las recientes Jornadas de Sitges del Círculo de Economía y pensé que me estaba vacilando. Le pido, aunque sea tarde, disculpas, entonces no había leído aún esta portentosa propuesta).
En el campo económico y social, además de las propuestas genéricas, los indignados se han posicionado en un extenso documento (41 páginas) contra el Pacto del Euro. El nivel de desconocimiento de los datos que revela es pavoroso. Hay disparates del calibre de sostener que el gasto sanitario en España es del 0,4% del PIB. Pero, a la hora de proponer, lo único que proponen es que no se acepte el Pacto del Euro, que se rechace cualquier recorte, que se nacionalice la banca y que se aumenten los impuestos. O sea, lisa y llanamente que vayamos, eso sí, orgullosos como Rodríguez Saá en Argentina hace 10 años, al default.
Esto es lo que hay. Izquierdismo revolucionario, poco elaborado y menos realizable. Ausencia total de propuestas viables. Populismo, demagogia y explotación de los sentimientos antipolíticos, sustituyéndolos por no se sabe muy bien qué modalidades de democracia directa. O, a lo peor, sí que se sabe. Que se lo pregunten a Alberto Ruiz-Gallardón, a Rita Barberá, a Montserrat Tura o a Gerard Figueras, el diputado convergente al que hemos visto gritar "auxili" para escarnio no suyo, sino de todos. Pero la cuestión metodológica va más allá de la crítica a la violencia practicada. Demos por buena su condición minoritaria y el arrepentimiento espontáneo. Subsiste el problema de que sabemos que ocupan plazas, discuten manifiestos y toman la calle. Vale. Pero ¿cómo se van a canalizar políticamente esas propuestas? ¿Sin partidos? ¿Con un partido de indignados? No lo sabemos ni nos lo dicen. Hic sunt leones. No vaya a ser que, con el agua sucia, tiremos al niño por el desagüe. Porque el niño, la democracia, ya no es tan niño. Nos ha costado más de 30 años criarlo y no es cosa de que nos lo desgracien...
José Ignacio Wert es presidente de Inspireconsultores.
EL FUTURO DE LA IZQUIERDA El PSC necesita renovarse
Los socialistas catalanes deben cambiar de líderes y de forma de proceder y no actuar por puro tacticismo
Jueves, 30 de junio del 2011 El Periódico de Catalunya
Àlex Masllorens
El PSC obtuvo un pésimo resultado en las elecciones municipales del mes pasado. Este hecho incontrovertible se puede disimular con cualquier excusa o poniendo de manifiesto que en algunos lugares concretos obtuvo buenos resultados. Pero la contundencia de la derrota fue de tal magnitud que cualquier matiz parecería una burda maniobra de distracción. Hubo honrosas excepciones que demuestran el arraigo del partido en algunos pueblos y ciudades o bien el buen trabajo de algunos alcaldes y alcaldesas. La cuestión de fondo es, de todas formas, si se prefiere obviar la realidad e ir llenando al enfermo de cataplasmas para distraerlo de la atención sobre su mal o bien se afronta el problema y se empiezan a tomar las medidas drásticas que la gravedad de la situación reclama. Llevamos dos tropiezos seguidos, y los dos de una dimensión considerable. Mientras tanto, parece que todo el mundo vaya mirando hacia otra parte, como si las dimisiones o la renovación («que se renueven ellos», diría Unamuno) no fueran con ellos. Hay quien, después de haber negado durante meses la evidencia que ya señalaban todas las encuestas, incluso pretende ahora transformar la derrota en una victoria relativa y se propone como alternativa de futuro.
La crisis del socialismo catalán y español no me parece que responda solo a la mala suerte de haber estado al frente de los gobiernos (estatal, catalán o locales) en el peor momento. De hecho, en otros países europeos la izquierda casi ha desaparecido del mapa sin ni siquiera tener responsabilidades de gobierno. Los tiempos son extraños y resultan difíciles de interpretar muchas reacciones y decisiones de la ciudadanía, pero tenemos que reconocer que los mensajes que han mandado los partidos socialistas a su electorado tampoco eran fáciles de entender. Por responsabilidad -hemos subrayado, pero de forma excesivamente acrítica- se han interiorizado los dictados de los mercados y de los poderes financieros y se han adoptado con sumisión medidas antisociales que nunca habríamos aceptado de la derecha más ultraliberal. En el momento decisivo, hemos ignorado las mejores tradiciones de la socialdemocracia europea. Para aumentar el desaliento, solo nos ha faltado descubrir con estupefacción y tristeza que varios dictadores de países árabes, cuyas revoluciones mirábamos con tanta simpatía, eran miembros de la Internacional Socialista.
En Catalunya tenemos, además, algunos problemas propios. A menudo damos la culpa de la falta de resolución en la profundización democrática y el autogobierno al hecho de que haya tan pocos federalistas en España, y tan poco convencidos. Pero a la hora de la verdad, a la hora de marcar la diferencia y de hacerse valer ante los socios federados, ¿qué hace el PSC en Madrid? A menudo se quieren reducir los problemas de las relaciones con el PSOE al hecho de tener o no un grupo parlamentario propio en el Congreso; a mí me parece que esta medida, que no es menor, no resolvería lo más importante: determinar si el PSC tiene una opción propia y diferenciada del PSOE y si está dispuesto a hacer valer su fuerza. No se trata de si se cae o no en las trampas puramente tacticistas y coyunturales de otros grupos catalanes, que saben sacar un rédito fácil de las dudas existenciales del PSC, sino que los socialistas catalanes exijamos de una vez, con toda contundencia, el peso que nos corresponde en el conjunto de la izquierda española. El PSC ha tenido que conformarse tradicionalmente con las migajas del poder cuando ha habido ocasión de gobernar en España, y encima lo ha hecho poniendo buena cara. El apoyo al PSOE tiene que valer, como mínimo, en la misma proporción que los votos que se aportan y la gobernabilidad que se hace posible. Y si esta visión parece excesivamente mercantilista, más vale esto que el desprecio que ha habido que aguantar tan a menudo de los «compañeros socialistas».
En el momento actual hace falta una renovación a fondo de personas y de maneras de proceder y actuar, hay que tener las ideas más claras y no actuar por puro tacticismo, escuchar más a la ciudadanía, estar más cerca de los movimientos sociales, dialogar de tú a tú y convencer a la gente de que la política es una actividad digna e imprescindible, hay que buscar complicidades con la juventud desencantada, con los sectores tradicionalmente progresistas y con el catalanismo integrador. Reivindicar, en definitiva, los viejos valores de la libertad, la igualdad y la solidaridad y el europeísmo convencido. Ante las tentaciones populistas y las propuestas de soluciones demasiado simplistas para resolver los problemas complejos de nuestro tiempo, la apuesta del PSC tiene que ser por más política y nunca menos. Es el momento de la renovación, de dejar paso a personas con reconocimiento social, con experiencia vital, valientes, decididas, creíbles, con ideas y valores claros y capacidad para escuchar y dialogar y para contagiar ilusión y esperanza en un futuro que puede ser mejor si la izquierda no renuncia a aportar sus valores. Periodista y exdiputado del grupo
Socialistes-Ciutadans pel Canvi.
Jueves, 30 de junio del 2011 El Periódico de Catalunya
Àlex Masllorens
El PSC obtuvo un pésimo resultado en las elecciones municipales del mes pasado. Este hecho incontrovertible se puede disimular con cualquier excusa o poniendo de manifiesto que en algunos lugares concretos obtuvo buenos resultados. Pero la contundencia de la derrota fue de tal magnitud que cualquier matiz parecería una burda maniobra de distracción. Hubo honrosas excepciones que demuestran el arraigo del partido en algunos pueblos y ciudades o bien el buen trabajo de algunos alcaldes y alcaldesas. La cuestión de fondo es, de todas formas, si se prefiere obviar la realidad e ir llenando al enfermo de cataplasmas para distraerlo de la atención sobre su mal o bien se afronta el problema y se empiezan a tomar las medidas drásticas que la gravedad de la situación reclama. Llevamos dos tropiezos seguidos, y los dos de una dimensión considerable. Mientras tanto, parece que todo el mundo vaya mirando hacia otra parte, como si las dimisiones o la renovación («que se renueven ellos», diría Unamuno) no fueran con ellos. Hay quien, después de haber negado durante meses la evidencia que ya señalaban todas las encuestas, incluso pretende ahora transformar la derrota en una victoria relativa y se propone como alternativa de futuro.
La crisis del socialismo catalán y español no me parece que responda solo a la mala suerte de haber estado al frente de los gobiernos (estatal, catalán o locales) en el peor momento. De hecho, en otros países europeos la izquierda casi ha desaparecido del mapa sin ni siquiera tener responsabilidades de gobierno. Los tiempos son extraños y resultan difíciles de interpretar muchas reacciones y decisiones de la ciudadanía, pero tenemos que reconocer que los mensajes que han mandado los partidos socialistas a su electorado tampoco eran fáciles de entender. Por responsabilidad -hemos subrayado, pero de forma excesivamente acrítica- se han interiorizado los dictados de los mercados y de los poderes financieros y se han adoptado con sumisión medidas antisociales que nunca habríamos aceptado de la derecha más ultraliberal. En el momento decisivo, hemos ignorado las mejores tradiciones de la socialdemocracia europea. Para aumentar el desaliento, solo nos ha faltado descubrir con estupefacción y tristeza que varios dictadores de países árabes, cuyas revoluciones mirábamos con tanta simpatía, eran miembros de la Internacional Socialista.
En Catalunya tenemos, además, algunos problemas propios. A menudo damos la culpa de la falta de resolución en la profundización democrática y el autogobierno al hecho de que haya tan pocos federalistas en España, y tan poco convencidos. Pero a la hora de la verdad, a la hora de marcar la diferencia y de hacerse valer ante los socios federados, ¿qué hace el PSC en Madrid? A menudo se quieren reducir los problemas de las relaciones con el PSOE al hecho de tener o no un grupo parlamentario propio en el Congreso; a mí me parece que esta medida, que no es menor, no resolvería lo más importante: determinar si el PSC tiene una opción propia y diferenciada del PSOE y si está dispuesto a hacer valer su fuerza. No se trata de si se cae o no en las trampas puramente tacticistas y coyunturales de otros grupos catalanes, que saben sacar un rédito fácil de las dudas existenciales del PSC, sino que los socialistas catalanes exijamos de una vez, con toda contundencia, el peso que nos corresponde en el conjunto de la izquierda española. El PSC ha tenido que conformarse tradicionalmente con las migajas del poder cuando ha habido ocasión de gobernar en España, y encima lo ha hecho poniendo buena cara. El apoyo al PSOE tiene que valer, como mínimo, en la misma proporción que los votos que se aportan y la gobernabilidad que se hace posible. Y si esta visión parece excesivamente mercantilista, más vale esto que el desprecio que ha habido que aguantar tan a menudo de los «compañeros socialistas».
En el momento actual hace falta una renovación a fondo de personas y de maneras de proceder y actuar, hay que tener las ideas más claras y no actuar por puro tacticismo, escuchar más a la ciudadanía, estar más cerca de los movimientos sociales, dialogar de tú a tú y convencer a la gente de que la política es una actividad digna e imprescindible, hay que buscar complicidades con la juventud desencantada, con los sectores tradicionalmente progresistas y con el catalanismo integrador. Reivindicar, en definitiva, los viejos valores de la libertad, la igualdad y la solidaridad y el europeísmo convencido. Ante las tentaciones populistas y las propuestas de soluciones demasiado simplistas para resolver los problemas complejos de nuestro tiempo, la apuesta del PSC tiene que ser por más política y nunca menos. Es el momento de la renovación, de dejar paso a personas con reconocimiento social, con experiencia vital, valientes, decididas, creíbles, con ideas y valores claros y capacidad para escuchar y dialogar y para contagiar ilusión y esperanza en un futuro que puede ser mejor si la izquierda no renuncia a aportar sus valores. Periodista y exdiputado del grupo
Socialistes-Ciutadans pel Canvi.
martes, 28 de junio de 2011
Diputacions
Breus comentaris 92
Rubalcaba va parlar fa un dies de les diputacions. La notícia a El Periódico destaca que el vicepresident del Govern es mostrava partidari de suprimir diputacions que dupliquin serveis amb altres administracions. En algun altre breus n’hem parlat, de les diputacions, i ja hem dit que per a una major comprensió dels anomenats “governs locals intermedis” recomanem la lectura de l’informe elaborat per la Fundació Democràcia i Govern Local. Aquest estudi detalla els aspectes jurídics, institucionals i polítics que argumenten la necessitat d’aquest tipus de governs que a Espanya es diuen diputacions i a altres països europeus reben altres denominacions.
Quan es parla de diputacions, sovint es redueix excessivament la seva funció a la de prestació de serveis. Si considerem que les diputacions són meres “agències” que cooperen amb els ajuntaments, aleshores és possible abordar i estudiar quina és la manera més eficaç i eficient de fer aquesta feina. Clar que potser ens trobem amb la sorpresa que algunes diputacions són més eficients en la prestació de serveis que el govern de la pròpia comunitat autònoma. A la província de Barcelona, podríem avaluar per exemple serveis com la lectura pública, la gestió de parcs naturals, els centres d’atenció a la dona, el manteniment de carreteres, la gestió de les teleassistències, aspectes que la Generalitat exerceix en altres províncies, i veuríem qui és més competent des del punt de vista de la gestió econòmica, dels resultats i de la valoració ciutadana.
Però tot i així, aquesta és una reducció excessivament mecànica del paper de les diputacions. Hi ha un aspecte molt més rellevant, i és que les diputacions són poder i govern local. Estan estretament vinculades als resultats en les eleccions municipals de manera que en l’avaluació que fa la ciutadania del seu ajuntament també hi ha implícita la valoració que fa de la seva diputació, encara que d’això no se’n parli gaire. Eliminar diputacions vol dir retallar aquest poder local, que és el més accessible a la ciutadania, i en conseqüència correm el risc de rebaixar la qualitat democràtica del sistema polític. No oblidem l’anomenat principi de subsidiarietat que regeix a la Unió Europea i pel qual les decisions públiques les ha de prendre el govern competent més proper a les persones.
Que les diputacions són un govern local ho posen en evidència altres qüestions. Una és com s’adrecen els alcaldes i alcaldesses a les diputacions quan necessiten suport o resoldre un problema. No té res a veure en com parlen amb un departament de la Generalitat o amb un ministeri. No és un qüestió de color polític, és que els ajuntaments consideren les diputacions com una extensió natural del seu govern, cosa que no succeirà mai amb una altra nivell de l’administració, sigui Generalitat o Govern espanyol.
Un altre exemple és que les diputacions presten serveis, però a més gestionen el coneixement col•lectiu que es genera de treballar en xarxa amb els ajuntaments. No són només una finestreta d’atorgament de subvencions, són el referent per a la innovació política dels municipis. No es tracta només de lliurar recursos, es tracta de comprometre’s amb el resultat final amb l’ajuntament en qüestió. I això no ho farà cap altre govern que no sigui local.
El debat no és senzill. El futur de les diputacions no es pot limitar a parlar d’eficiència. Tot i que potser trobaríem sorpreses. En aquest debat hem de parlar també de polítiques que resolen problemes, de representació ciutadana i de govern local, de proximitat i de qualitat del sistema polític.
28 de juny de 2011
Grup Breus
Rubalcaba va parlar fa un dies de les diputacions. La notícia a El Periódico destaca que el vicepresident del Govern es mostrava partidari de suprimir diputacions que dupliquin serveis amb altres administracions. En algun altre breus n’hem parlat, de les diputacions, i ja hem dit que per a una major comprensió dels anomenats “governs locals intermedis” recomanem la lectura de l’informe elaborat per la Fundació Democràcia i Govern Local. Aquest estudi detalla els aspectes jurídics, institucionals i polítics que argumenten la necessitat d’aquest tipus de governs que a Espanya es diuen diputacions i a altres països europeus reben altres denominacions.
Quan es parla de diputacions, sovint es redueix excessivament la seva funció a la de prestació de serveis. Si considerem que les diputacions són meres “agències” que cooperen amb els ajuntaments, aleshores és possible abordar i estudiar quina és la manera més eficaç i eficient de fer aquesta feina. Clar que potser ens trobem amb la sorpresa que algunes diputacions són més eficients en la prestació de serveis que el govern de la pròpia comunitat autònoma. A la província de Barcelona, podríem avaluar per exemple serveis com la lectura pública, la gestió de parcs naturals, els centres d’atenció a la dona, el manteniment de carreteres, la gestió de les teleassistències, aspectes que la Generalitat exerceix en altres províncies, i veuríem qui és més competent des del punt de vista de la gestió econòmica, dels resultats i de la valoració ciutadana.
Però tot i així, aquesta és una reducció excessivament mecànica del paper de les diputacions. Hi ha un aspecte molt més rellevant, i és que les diputacions són poder i govern local. Estan estretament vinculades als resultats en les eleccions municipals de manera que en l’avaluació que fa la ciutadania del seu ajuntament també hi ha implícita la valoració que fa de la seva diputació, encara que d’això no se’n parli gaire. Eliminar diputacions vol dir retallar aquest poder local, que és el més accessible a la ciutadania, i en conseqüència correm el risc de rebaixar la qualitat democràtica del sistema polític. No oblidem l’anomenat principi de subsidiarietat que regeix a la Unió Europea i pel qual les decisions públiques les ha de prendre el govern competent més proper a les persones.
Que les diputacions són un govern local ho posen en evidència altres qüestions. Una és com s’adrecen els alcaldes i alcaldesses a les diputacions quan necessiten suport o resoldre un problema. No té res a veure en com parlen amb un departament de la Generalitat o amb un ministeri. No és un qüestió de color polític, és que els ajuntaments consideren les diputacions com una extensió natural del seu govern, cosa que no succeirà mai amb una altra nivell de l’administració, sigui Generalitat o Govern espanyol.
Un altre exemple és que les diputacions presten serveis, però a més gestionen el coneixement col•lectiu que es genera de treballar en xarxa amb els ajuntaments. No són només una finestreta d’atorgament de subvencions, són el referent per a la innovació política dels municipis. No es tracta només de lliurar recursos, es tracta de comprometre’s amb el resultat final amb l’ajuntament en qüestió. I això no ho farà cap altre govern que no sigui local.
El debat no és senzill. El futur de les diputacions no es pot limitar a parlar d’eficiència. Tot i que potser trobaríem sorpreses. En aquest debat hem de parlar també de polítiques que resolen problemes, de representació ciutadana i de govern local, de proximitat i de qualitat del sistema polític.
28 de juny de 2011
Grup Breus
LA RENOVACIÓN DE UNA CORRIENTE POLÍTICA Seis preguntas sobre la socialdemocracia
Los partidos no pueden ser los monologuistas de la política, sino grupos corales, abiertos y plurales
Martes, 28 de junio del 2011 Publicado en el Periódico de Catalunya
Julio Jiménez
Es el año 2030 y en clase de historia la profesora explica «la crisis del 2008». Empieza describiendo la especulación y las hipotecas subprime; habla de Lehman Brothers y Moody's; detalla la crisis de la deuda soberana y las revueltas populares. En un momento dado, uno de los alumnos aventajados levanta la mano y pregunta: «¿Y cómo es que los conservadores gobernaban por aquel entonces en toda Europa?». La maestra, en tono aleccionador, responde: «Esa es una buena pregunta...».
Los socialdemócratas asistimos atónitos a una de las más tristes paradojas de nuestro tiempo. Mientras vivimos la mayor crisis del capitalismo de los últimos 70 años, las fuerzas progresistas, en principio ostentadoras de un modelo social alternativo, han sido barridas del mapa político europeo. Más que «la crisis del capitalismo», parece que estamos ante la «crisis de la socialdemocracia». La causa está probablemente en un discurso equivocado, connivente con el modelo neoliberal y pusilánime en el cometido de la transformación social; estamos de capa caída y buscamos como locos una salida: nuestra renovación.
¿Por qué hay que renovar? Por la falta de apoyo electoral. En España, el PSOE cosechó una derrota histórica en las municipales, bajando por primera vez del 30%; en Alemania, el SPD obtuvo el peor resultado histórico en el 2009; en el Reino Unido, el Labour se recupera lentamente del posblairismo, después del fiasco en las elecciones del 2010 al Parlamento británico, derrota también «histórica»; en Francia, la esperanza del PS era un hombre que ahora está en libertad bajo fianza; en Italia todavía hay futuro para la izquierda, pero no lo encarna el Partido Democrático (PD): ni el nuevo alcalde de Milán ni el de Nápoles se presentaban por el PD.
¿Qué hay que renovar? El discurso. No es que la socialdemocracia no tenga proyecto ni ideas. De hecho, las fundaciones de los partidos socialdemócratas fomentan constantemente la discusión de nuevas ideas, la definición de nuevos horizontes, proyectos que esperan ser recogidos por algún político de altura. La británica Compass lleva años promoviendo la idea de la Good Society, una suerte de corriente izquierdista que sitúa a la democracia como principio radical y que pretende ser una alternativa verosímil al escalofriante «la sociedad no existe, solo son individuos», de Margaret Thatcher. El director del prestigioso Policy Network, Olaf Cramme, apuntaba tres elementos que debían estar en cualquier programa de gobierno socialdemócrata: 1. Una estrategia para regular mercados financieros. 2. Un plan de modernización industrial. 3. Una reforma del sistema impositivo. La Fundación Ideas ha publicado sendos informes donde aborda tales cuestiones para el caso español.
¿Dónde se debería situar nuestro ámbito de renovación? Mientras que la batalla está en el Estado nación, el proyecto está en Europa. El 95% de las grandes cuestiones nacionales están influidas, hoy, por los designios de los grandes poderes europeos. Es necesario plantear programas de gobierno, tanto de ámbito nacional como europeo, que se fundamenten en los mismos valores e ideas y que sean coherentes con el proyecto de futuro que deseamos construir.
¿Quiénes deben de protagonizar el impulso renovador? Los partidos beta, partidos en constante construcción. Los partidos no pueden ser los monologuistas de la política, sino más bien grupos corales, portavoces de sensibilidades comunes. Abiertos, plurales, amables, modernos, jóvenes, atrevidos, ricos en experiencia, transparentes, porosos y, obviamente, de masas. Los partidos, tan jerarquizados hoy, se verán sustituidos por partidos en red, donde el compromiso no siempre será del 100%, donde se atraiga talento y desaparezca la idea del «cada cuatro afiliados, uno es un cargo electo, dos trabajan a su servicio y el cuarto es un militante».
¿Cómo hacer la renovación? Progresivamente. Primero, hace falta un programa, cuyos debates sean impulsados por el partido pero donde los protagonistas sean los ciudadanos y la sociedad civil. Segundo, es imprescindible la movilización y conquista del electorado, fundamentada preferiblemente en la ilusión por el proyecto propio antes que por el miedo al del contrario. Y tercero, ganar y, una vez en el poder, transformar.
¿Cuándo empezar la renovación? Tan pronto como sea posible. Debemos de llegar a las elecciones al Parlamento Europeo del 2014 con un programa homogéneo (como de forma acertada se hizo en el 2009), con los partidos socialdemócratas renovados, bien posicionados en sus estados y con proyectos políticos que reten al poder de los mercados y reivindiquen los valores progresistas.
El proceso de renovación de la socialdemocracia no será fácil. Deberemos de ser capaces de retomar en nuestro discurso ese etos que aspira a transformar la realidad, a hacer posible nuestro ideal emancipatorio, el de la «igual libertad» para todos. Y en eso nos tenemos que centrar. Como bien apuntó el brasileño Roberto Unger, «para ser realista antes hay que ser un visionario».
Economista.
Martes, 28 de junio del 2011 Publicado en el Periódico de Catalunya
Julio Jiménez
Es el año 2030 y en clase de historia la profesora explica «la crisis del 2008». Empieza describiendo la especulación y las hipotecas subprime; habla de Lehman Brothers y Moody's; detalla la crisis de la deuda soberana y las revueltas populares. En un momento dado, uno de los alumnos aventajados levanta la mano y pregunta: «¿Y cómo es que los conservadores gobernaban por aquel entonces en toda Europa?». La maestra, en tono aleccionador, responde: «Esa es una buena pregunta...».
Los socialdemócratas asistimos atónitos a una de las más tristes paradojas de nuestro tiempo. Mientras vivimos la mayor crisis del capitalismo de los últimos 70 años, las fuerzas progresistas, en principio ostentadoras de un modelo social alternativo, han sido barridas del mapa político europeo. Más que «la crisis del capitalismo», parece que estamos ante la «crisis de la socialdemocracia». La causa está probablemente en un discurso equivocado, connivente con el modelo neoliberal y pusilánime en el cometido de la transformación social; estamos de capa caída y buscamos como locos una salida: nuestra renovación.
¿Por qué hay que renovar? Por la falta de apoyo electoral. En España, el PSOE cosechó una derrota histórica en las municipales, bajando por primera vez del 30%; en Alemania, el SPD obtuvo el peor resultado histórico en el 2009; en el Reino Unido, el Labour se recupera lentamente del posblairismo, después del fiasco en las elecciones del 2010 al Parlamento británico, derrota también «histórica»; en Francia, la esperanza del PS era un hombre que ahora está en libertad bajo fianza; en Italia todavía hay futuro para la izquierda, pero no lo encarna el Partido Democrático (PD): ni el nuevo alcalde de Milán ni el de Nápoles se presentaban por el PD.
¿Qué hay que renovar? El discurso. No es que la socialdemocracia no tenga proyecto ni ideas. De hecho, las fundaciones de los partidos socialdemócratas fomentan constantemente la discusión de nuevas ideas, la definición de nuevos horizontes, proyectos que esperan ser recogidos por algún político de altura. La británica Compass lleva años promoviendo la idea de la Good Society, una suerte de corriente izquierdista que sitúa a la democracia como principio radical y que pretende ser una alternativa verosímil al escalofriante «la sociedad no existe, solo son individuos», de Margaret Thatcher. El director del prestigioso Policy Network, Olaf Cramme, apuntaba tres elementos que debían estar en cualquier programa de gobierno socialdemócrata: 1. Una estrategia para regular mercados financieros. 2. Un plan de modernización industrial. 3. Una reforma del sistema impositivo. La Fundación Ideas ha publicado sendos informes donde aborda tales cuestiones para el caso español.
¿Dónde se debería situar nuestro ámbito de renovación? Mientras que la batalla está en el Estado nación, el proyecto está en Europa. El 95% de las grandes cuestiones nacionales están influidas, hoy, por los designios de los grandes poderes europeos. Es necesario plantear programas de gobierno, tanto de ámbito nacional como europeo, que se fundamenten en los mismos valores e ideas y que sean coherentes con el proyecto de futuro que deseamos construir.
¿Quiénes deben de protagonizar el impulso renovador? Los partidos beta, partidos en constante construcción. Los partidos no pueden ser los monologuistas de la política, sino más bien grupos corales, portavoces de sensibilidades comunes. Abiertos, plurales, amables, modernos, jóvenes, atrevidos, ricos en experiencia, transparentes, porosos y, obviamente, de masas. Los partidos, tan jerarquizados hoy, se verán sustituidos por partidos en red, donde el compromiso no siempre será del 100%, donde se atraiga talento y desaparezca la idea del «cada cuatro afiliados, uno es un cargo electo, dos trabajan a su servicio y el cuarto es un militante».
¿Cómo hacer la renovación? Progresivamente. Primero, hace falta un programa, cuyos debates sean impulsados por el partido pero donde los protagonistas sean los ciudadanos y la sociedad civil. Segundo, es imprescindible la movilización y conquista del electorado, fundamentada preferiblemente en la ilusión por el proyecto propio antes que por el miedo al del contrario. Y tercero, ganar y, una vez en el poder, transformar.
¿Cuándo empezar la renovación? Tan pronto como sea posible. Debemos de llegar a las elecciones al Parlamento Europeo del 2014 con un programa homogéneo (como de forma acertada se hizo en el 2009), con los partidos socialdemócratas renovados, bien posicionados en sus estados y con proyectos políticos que reten al poder de los mercados y reivindiquen los valores progresistas.
El proceso de renovación de la socialdemocracia no será fácil. Deberemos de ser capaces de retomar en nuestro discurso ese etos que aspira a transformar la realidad, a hacer posible nuestro ideal emancipatorio, el de la «igual libertad» para todos. Y en eso nos tenemos que centrar. Como bien apuntó el brasileño Roberto Unger, «para ser realista antes hay que ser un visionario».
Economista.
lunes, 27 de junio de 2011
Por una política socialdemócrata
El PSOE aplica una política lejana a sus principios. Se impone un giro que incluya propuestas para regenerar la democracia, como la reforma electoral, e iniciativas económicas como una reforma fiscal y una banca pública
PEDRO BOFILL 27/06/2011.Publicado en El Pais.
La severa derrota cosechada por el PSOE en las elecciones municipales y autonómicas ha puesto a los socialistas españoles en una frágil situación política que afecta a toda la izquierda, ya que es la organización con cuyas propuestas y programas se han identificado tradicionalmente los sectores más progresistas de nuestra sociedad. Estos resultados ponen claramente de manifiesto que los votantes de izquierda han decidido castigar al Gobierno de la nación por la crisis económica y al Partido Socialista, por su política alejada de los principios de la socialdemocracia evolucionada.
Nuestra democracia se ha deteriorado. Los políticos se han alejado de la ciudadanía
Los ajustes los exigen los culpables de la crisis y los sufre la gente en su nivel de vida y sus derechos
El error del socialismo ha sido refugiarse a veces en principios claramente opuestos a los socialistas, como el nacionalismo egoísta o ciertos supuestos del liberalismo manchesteriano, entre otros, abandonando los criterios programáticos de la izquierda democrática, que había logrado integrar a la sociedad española en una convivencia respetuosa y solidaria. Convivencia, en la que los principios de igualdad de oportunidades y respeto a los derechos humanos y sociales habían creado las condiciones idóneas para la movilidad vertical y la promoción de los mejores en torno a la modernización de España.
La actual crisis económica es consecuencia de los excesos de los sistemas financieros internacionales ocasionados por su desregulación, presentada como presupuesto para avanzar económicamente. Esta situación ha sido aprovechada por los sectores financieros para imponer sus criterios y actuar en beneficio propio. Debido a la debilidad de los poderes públicos, estos sectores, lejos de reconocer sus fallos y las consecuencias que tienen, nos imponen unas recetas, las suyas, que nos abocan a una nueva crisis más aguda y dolorosa, de no remediarlo los legítimos representantes de los ciudadanos.
Como los socialdemócratas hemos afirmado tradicionalmente, los mercados han demostrado una vez más que son incapaces de regularse por sí mismos. La falta de una adecuada intervención de los poderes públicos ha agudizado la insolidaridad y ha generado situaciones de extrema injusticia, que ponen en peligro la paz social, tan costosamente conseguida.
La crisis económica originada por los abusos del sistema financiero ha agravado la crisis política. El sistema democrático español ha experimentado en esta última década un notable deterioro cuyas causas son, entre otras, la desnaturalización de los mecanismos de representación, el autismo de los partidos políticos, el alejamiento de los dirigentes democráticos de la sociedad y los sucesivos escándalos de corrupción. Estos comportamientos y abusos, además de corroer la propia esencia del poder representativo, generan el desánimo en los ciudadanos, favorecen la pérdida de los valores básicos de la convivencia y fermentan la expansión del nihilismo político.
Si no se actúa enérgicamente contra esas deficiencias, el sistema democrático corre el riesgo de degenerar, máxime si los sectores más retrógrados, al socaire de la debilidad mostrada por el poder político frente al financiero, continúan intentando el desmantelamiento del Estado del bienestar, clave de bóveda de la civilización europea. Con cuatro millones de parados -el 40%, jóvenes-, se corre el riesgo de que reaparezcan el conflicto y el enfrentamiento social, con las trágicas consecuencias que históricamente han tenido en Europa.
Ante la gravedad de la crisis, que ha supuesto uno de los fracasos más contundentes del liberalismo económico más acérrimo, resulta paradójico que sean precisamente sus responsables los que orienten las medidas que tienen que tomar los Gobiernos. Es un sarcasmo que quienes han fomentado inversiones temerarias o han alentado un consumo irresponsable culpen ahora a los ciudadanos por vivir por encima de sus posibilidades y reclamen medidas de ajuste que limitan gravemente los avances sociales alcanzados.
Es cierto que el Gobierno, pese a sus fallos, se ha visto obligado a tomar medidas impopulares pero absolutamente necesarias para sortear las consecuencias aún más graves que la crisis habría tenido. Estas medidas no han sido apoyadas por el Partido Popular, que, al contrario, las ha criticado irresponsablemente por un puñado de votos. La realidad nos demostrará, si desgraciadamente ganan las próximas elecciones, que su política consiste en limitar los derechos sociales logrados por los españoles.
A fin de que los ciudadanos españoles puedan recuperar su estabilidad económica y su nivel de vida, es necesario articular propuestas basadas en:
- La reafirmación responsable de un Estado del bienestar que garantice la solución de las necesidades básicas de una sociedad avanzada como la española, porque aquel no solo genera actividad económica y riqueza, sino que además aporta paz social, requisito indispensable para consolidar el desarrollo social y económico.
La educación, la sanidad y los servicios sociales son parte imprescindible de la inversión productiva en las sociedades avanzadas, y no un gasto inútil como afirman sectores de la derecha.
- La recuperación urgente por parte del Estado del sector financiero básico que permita afrontar directamente las necesidades crediticias de los sectores local, agrario e hipotecario, sin recurrir necesariamente a la intermediación de la banca privada.
- La reorientación del gasto autonómico hacia fines productivos que beneficien a los ciudadanos y no a intereses partidistas o de grupos. Es urgente la reasignación del gasto público de manera solidaria entre las distintas Comunidades Autónomas que integran España y dentro de cada una de ellas, creando además mecanismos que refuercen la transparencia en todas las instituciones locales, autonómicas y estatales.
- El respeto a las instituciones y a sus representantes, esencial para el desarrollo de un Estado democrático de derecho, en el bien entendido de que el principio de legalidad, y por tanto el sometimiento a las leyes, es exigible especialmente a quienes nos representan. Consecuentemente, es preciso el endurecimiento de las penas para aquellos representantes que utilizan su poder de manera torticera para enriquecerse. Igualmente es necesaria la adopción de ciertas medidas de austeridad que no suponen un gran ahorro, pero tienen un significado moral en la vida pública.
- La reforma del sistema tributario para que sea verdaderamente justo como se proclama en el artículo 31 de la Constitución, y el refuerzo de los mecanismos de lucha contra el fraude y la economía sumergida.
- La recuperación y el fomento de los valores en torno a los que se fraguó la conciencia cívica y solidaria que distingue a las sociedades europeas avanzadas. Es imprescindible que los españoles volvamos a confiar en nuestras instituciones y nos impliquemos en los asuntos públicos.
- La urgente reforma de la ley electoral, de manera que facilite una más justa representación en las instituciones, una mayor democracia interna en el proceso de elaboración de las listas, la participación de los mejores, y una cercanía entre representantes y representados de modo que estos últimos se hagan oír directamente. Abogamos por un sistema electoral similar al alemán, en el que se combinan criterios mayoritarios y proporcionales.
Estimamos que corresponde, en este momento:
- Un proceso electoral adecuado a la delicada situación económica, evitando incertidumbres que alienten la voracidad especuladora de los poderes financieros internacionales y el encarecimiento de la deuda.
- Una Conferencia específica -finalizado el proceso electoral- que elabore una nueva orientación del PSOE para facilitar una auténtica participación democrática de los militantes y nuevos cauces para los simpatizantes. Urge la adaptación de la estructura de nuestro partido a los cambios en las formas de movilización de los ciudadanos, para escuchar y responder a sus demandas y expectativas.
* Firman este artículo Pedro Bofill, que ha sido miembro de la Comisión Ejecutiva del PSOE, diputado, eurodiputado y delegado del Gobierno; Francisco Cruz de Castro, pintor, ex gobernador civil y ex director general; Bárbara Dührkop, que ha sido miembro de la Comisión Ejecutiva del PSE-PSOE y eurodiputada; Leopoldo Torres Boursault, que ha sido vicepresidente del Congreso de los Diputados y fiscal general del Estado; Ana Miranda de Lage, que ha sido miembro de la Comisión Ejecutiva del PSOE, senadora y eurodiputada, y Fernando Sanz, que ha sido senador.
PEDRO BOFILL 27/06/2011.Publicado en El Pais.
La severa derrota cosechada por el PSOE en las elecciones municipales y autonómicas ha puesto a los socialistas españoles en una frágil situación política que afecta a toda la izquierda, ya que es la organización con cuyas propuestas y programas se han identificado tradicionalmente los sectores más progresistas de nuestra sociedad. Estos resultados ponen claramente de manifiesto que los votantes de izquierda han decidido castigar al Gobierno de la nación por la crisis económica y al Partido Socialista, por su política alejada de los principios de la socialdemocracia evolucionada.
Nuestra democracia se ha deteriorado. Los políticos se han alejado de la ciudadanía
Los ajustes los exigen los culpables de la crisis y los sufre la gente en su nivel de vida y sus derechos
El error del socialismo ha sido refugiarse a veces en principios claramente opuestos a los socialistas, como el nacionalismo egoísta o ciertos supuestos del liberalismo manchesteriano, entre otros, abandonando los criterios programáticos de la izquierda democrática, que había logrado integrar a la sociedad española en una convivencia respetuosa y solidaria. Convivencia, en la que los principios de igualdad de oportunidades y respeto a los derechos humanos y sociales habían creado las condiciones idóneas para la movilidad vertical y la promoción de los mejores en torno a la modernización de España.
La actual crisis económica es consecuencia de los excesos de los sistemas financieros internacionales ocasionados por su desregulación, presentada como presupuesto para avanzar económicamente. Esta situación ha sido aprovechada por los sectores financieros para imponer sus criterios y actuar en beneficio propio. Debido a la debilidad de los poderes públicos, estos sectores, lejos de reconocer sus fallos y las consecuencias que tienen, nos imponen unas recetas, las suyas, que nos abocan a una nueva crisis más aguda y dolorosa, de no remediarlo los legítimos representantes de los ciudadanos.
Como los socialdemócratas hemos afirmado tradicionalmente, los mercados han demostrado una vez más que son incapaces de regularse por sí mismos. La falta de una adecuada intervención de los poderes públicos ha agudizado la insolidaridad y ha generado situaciones de extrema injusticia, que ponen en peligro la paz social, tan costosamente conseguida.
La crisis económica originada por los abusos del sistema financiero ha agravado la crisis política. El sistema democrático español ha experimentado en esta última década un notable deterioro cuyas causas son, entre otras, la desnaturalización de los mecanismos de representación, el autismo de los partidos políticos, el alejamiento de los dirigentes democráticos de la sociedad y los sucesivos escándalos de corrupción. Estos comportamientos y abusos, además de corroer la propia esencia del poder representativo, generan el desánimo en los ciudadanos, favorecen la pérdida de los valores básicos de la convivencia y fermentan la expansión del nihilismo político.
Si no se actúa enérgicamente contra esas deficiencias, el sistema democrático corre el riesgo de degenerar, máxime si los sectores más retrógrados, al socaire de la debilidad mostrada por el poder político frente al financiero, continúan intentando el desmantelamiento del Estado del bienestar, clave de bóveda de la civilización europea. Con cuatro millones de parados -el 40%, jóvenes-, se corre el riesgo de que reaparezcan el conflicto y el enfrentamiento social, con las trágicas consecuencias que históricamente han tenido en Europa.
Ante la gravedad de la crisis, que ha supuesto uno de los fracasos más contundentes del liberalismo económico más acérrimo, resulta paradójico que sean precisamente sus responsables los que orienten las medidas que tienen que tomar los Gobiernos. Es un sarcasmo que quienes han fomentado inversiones temerarias o han alentado un consumo irresponsable culpen ahora a los ciudadanos por vivir por encima de sus posibilidades y reclamen medidas de ajuste que limitan gravemente los avances sociales alcanzados.
Es cierto que el Gobierno, pese a sus fallos, se ha visto obligado a tomar medidas impopulares pero absolutamente necesarias para sortear las consecuencias aún más graves que la crisis habría tenido. Estas medidas no han sido apoyadas por el Partido Popular, que, al contrario, las ha criticado irresponsablemente por un puñado de votos. La realidad nos demostrará, si desgraciadamente ganan las próximas elecciones, que su política consiste en limitar los derechos sociales logrados por los españoles.
A fin de que los ciudadanos españoles puedan recuperar su estabilidad económica y su nivel de vida, es necesario articular propuestas basadas en:
- La reafirmación responsable de un Estado del bienestar que garantice la solución de las necesidades básicas de una sociedad avanzada como la española, porque aquel no solo genera actividad económica y riqueza, sino que además aporta paz social, requisito indispensable para consolidar el desarrollo social y económico.
La educación, la sanidad y los servicios sociales son parte imprescindible de la inversión productiva en las sociedades avanzadas, y no un gasto inútil como afirman sectores de la derecha.
- La recuperación urgente por parte del Estado del sector financiero básico que permita afrontar directamente las necesidades crediticias de los sectores local, agrario e hipotecario, sin recurrir necesariamente a la intermediación de la banca privada.
- La reorientación del gasto autonómico hacia fines productivos que beneficien a los ciudadanos y no a intereses partidistas o de grupos. Es urgente la reasignación del gasto público de manera solidaria entre las distintas Comunidades Autónomas que integran España y dentro de cada una de ellas, creando además mecanismos que refuercen la transparencia en todas las instituciones locales, autonómicas y estatales.
- El respeto a las instituciones y a sus representantes, esencial para el desarrollo de un Estado democrático de derecho, en el bien entendido de que el principio de legalidad, y por tanto el sometimiento a las leyes, es exigible especialmente a quienes nos representan. Consecuentemente, es preciso el endurecimiento de las penas para aquellos representantes que utilizan su poder de manera torticera para enriquecerse. Igualmente es necesaria la adopción de ciertas medidas de austeridad que no suponen un gran ahorro, pero tienen un significado moral en la vida pública.
- La reforma del sistema tributario para que sea verdaderamente justo como se proclama en el artículo 31 de la Constitución, y el refuerzo de los mecanismos de lucha contra el fraude y la economía sumergida.
- La recuperación y el fomento de los valores en torno a los que se fraguó la conciencia cívica y solidaria que distingue a las sociedades europeas avanzadas. Es imprescindible que los españoles volvamos a confiar en nuestras instituciones y nos impliquemos en los asuntos públicos.
- La urgente reforma de la ley electoral, de manera que facilite una más justa representación en las instituciones, una mayor democracia interna en el proceso de elaboración de las listas, la participación de los mejores, y una cercanía entre representantes y representados de modo que estos últimos se hagan oír directamente. Abogamos por un sistema electoral similar al alemán, en el que se combinan criterios mayoritarios y proporcionales.
Estimamos que corresponde, en este momento:
- Un proceso electoral adecuado a la delicada situación económica, evitando incertidumbres que alienten la voracidad especuladora de los poderes financieros internacionales y el encarecimiento de la deuda.
- Una Conferencia específica -finalizado el proceso electoral- que elabore una nueva orientación del PSOE para facilitar una auténtica participación democrática de los militantes y nuevos cauces para los simpatizantes. Urge la adaptación de la estructura de nuestro partido a los cambios en las formas de movilización de los ciudadanos, para escuchar y responder a sus demandas y expectativas.
* Firman este artículo Pedro Bofill, que ha sido miembro de la Comisión Ejecutiva del PSOE, diputado, eurodiputado y delegado del Gobierno; Francisco Cruz de Castro, pintor, ex gobernador civil y ex director general; Bárbara Dührkop, que ha sido miembro de la Comisión Ejecutiva del PSE-PSOE y eurodiputada; Leopoldo Torres Boursault, que ha sido vicepresidente del Congreso de los Diputados y fiscal general del Estado; Ana Miranda de Lage, que ha sido miembro de la Comisión Ejecutiva del PSOE, senadora y eurodiputada, y Fernando Sanz, que ha sido senador.
viernes, 3 de junio de 2011
Pepinos
Aquests dies hem assistit a una comèdia que, si no fos per les seves conseqüències fatals, n’hi ha per llogar-hi cadires. Parlem de pepinos i d’Alemanya. Resulta que una infecció, sembla que de caràcter alimentari, ha provocat la malaltia de centenars de persones i la mort de 18 fins a la data. Les autoritats alemanyes de seguida van dir que els cogombres havien estat la causa i van bloquejar les importacions de verdures des d’Espanya. Després s’ha vist que els cogombres no hi tenien res a veure.
La pèrdua d’ingressos per als agricultors és actualment d’uns 75 milions d’euros ja que no han pogut exportar la collita. I s’ha difós una mala imatge d’un sector que justament treballa intensament per evitar aquesta mena de problemes. S’hi juguen la subsistència econòmica. Recordo una visita a una cooperativa d’agricultors del sud de Granada. Hivernacles, plàstics com diuen ells, capaços de produir tota mena de verdures amb una tecnologia veritablement industrial. Visitem les instal•lacions i un parent ens ensenya les naus per a l’embalatge de la mercaderia i la càrrega dels tràilers. El personal va amb bates verdes, un barret com de quiròfan, molta llum, el terra lliscant, les caixes de fusta i de plàstic noves. Preguntem per què a la nau es treballa com si fos un laboratori. La resposta que tenen unes exigències sanitàries que han d’acomplir per poder ser exportadors. D’això ja fa un grapat d’anys.
Però la crisi del cogombre ha fet aflorar una vella estratègia nacional que apliquen alguns països quan les coses val maldades. Alemanya, també Rússia, van prohibir la importació de productes espanyols. No és una decisió sanitària. Encara que efectivament els quatre cogombres d’Almeria hagin estat portadors de l’Escherichia Coli que no és el cas. No, és pur proteccionisme econòmic. La decisió empitjora les expectatives de l’agricultura espanyola però afavoreix la pròpia o la de tercers. I, posats a ser proteccionistes, la pregunta és, perquè Alemanya, de fet la Unió Europea, no posa problemes a aquells productes que són fabricats en països que no respecten els drets humans, socials, laborals o mediambientals.
3 de juny de 2011
Grup Breus
La pèrdua d’ingressos per als agricultors és actualment d’uns 75 milions d’euros ja que no han pogut exportar la collita. I s’ha difós una mala imatge d’un sector que justament treballa intensament per evitar aquesta mena de problemes. S’hi juguen la subsistència econòmica. Recordo una visita a una cooperativa d’agricultors del sud de Granada. Hivernacles, plàstics com diuen ells, capaços de produir tota mena de verdures amb una tecnologia veritablement industrial. Visitem les instal•lacions i un parent ens ensenya les naus per a l’embalatge de la mercaderia i la càrrega dels tràilers. El personal va amb bates verdes, un barret com de quiròfan, molta llum, el terra lliscant, les caixes de fusta i de plàstic noves. Preguntem per què a la nau es treballa com si fos un laboratori. La resposta que tenen unes exigències sanitàries que han d’acomplir per poder ser exportadors. D’això ja fa un grapat d’anys.
Però la crisi del cogombre ha fet aflorar una vella estratègia nacional que apliquen alguns països quan les coses val maldades. Alemanya, també Rússia, van prohibir la importació de productes espanyols. No és una decisió sanitària. Encara que efectivament els quatre cogombres d’Almeria hagin estat portadors de l’Escherichia Coli que no és el cas. No, és pur proteccionisme econòmic. La decisió empitjora les expectatives de l’agricultura espanyola però afavoreix la pròpia o la de tercers. I, posats a ser proteccionistes, la pregunta és, perquè Alemanya, de fet la Unió Europea, no posa problemes a aquells productes que són fabricats en països que no respecten els drets humans, socials, laborals o mediambientals.
3 de juny de 2011
Grup Breus
Alerta vermella, racisme
Si la sociologia fos una ciència exacta, la realitat es podria expressar amb polinomis més o menys complexos. Desenvolupant una bona representació matemàtica, la predicció sobre el canvi social seria molt més encertada. Però la sociologia no és una ciència exacta i sobre la realitat operen múltiples factors difícils d’avaluar. Això no exclou, però, que puguem intervenir, des de la política, per tal de modificar el resultat final. A Catalunya tenim un problema amb el racisme i la xenofòbia.
Plataforma per Catalunya ha obtingut 65.905 vots a les darreres municipals. Alerta vermella a moltes poblacions. I, a més, alguns dirigents del Partit Popular han utilitzat intensament el rebuig a la diferència per aconseguir vots, per cert, amb èxit. Fixeu-vos que a Badalona, Plataforma no ha tret representació i, en canvi, el PP de García Albiol ha estat la llista més votada amb un discurs molt similar al de Anglada.
És un tòpic afirmar que la suma d’alts percentatges de població immigrada, amb elevades taxes d’atur, en barris populars pot facilitar l’existència de conflictes i un increment d’ideologies d’extrema dreta. Però no necessàriament és així. Fins ara no havia estat així. Hi ha un altre factor decisiu, el polític, que pot afavorir o amortir el resultat final. I això és el que ha passat en algunes poblacions. Allà on Plataforma ha estat activa ha aconseguit moltes més adhesions que allà on no ho ha fet. Sembla una obvietat, però els plens municipals on ha tret representació patiran de valent les seves mocions a partir d’ara i tensionaran la vida municipal durant el proper mandat.
Som al principi d’un futur incert. I convé que la resta de forces democràtiques sensates del país facin un gran acord per apagar aquest incendi que pot acabar destruint milers d’hectàrees de convivència i de cohesió social els propers anys. Hem d’expulsar de la nostra societat el discurs racista i els partits d’extrema dreta ara que hi som a temps. Després, si el pensament xenòfob arrela a Catalunya, serà massa tard. L’acord sensat és deixar de polititzar una realitat, la immigració, que no canviarà els propers anys i explicar clarament a la ciutadania, des del partits centrals, que convé activar un gran esforç d’integració i rebutjar a tot aquell que fomenti l’odi o creï problemes innecessaris.
1 de juny de 2011
Grup Breus
Plataforma per Catalunya ha obtingut 65.905 vots a les darreres municipals. Alerta vermella a moltes poblacions. I, a més, alguns dirigents del Partit Popular han utilitzat intensament el rebuig a la diferència per aconseguir vots, per cert, amb èxit. Fixeu-vos que a Badalona, Plataforma no ha tret representació i, en canvi, el PP de García Albiol ha estat la llista més votada amb un discurs molt similar al de Anglada.
És un tòpic afirmar que la suma d’alts percentatges de població immigrada, amb elevades taxes d’atur, en barris populars pot facilitar l’existència de conflictes i un increment d’ideologies d’extrema dreta. Però no necessàriament és així. Fins ara no havia estat així. Hi ha un altre factor decisiu, el polític, que pot afavorir o amortir el resultat final. I això és el que ha passat en algunes poblacions. Allà on Plataforma ha estat activa ha aconseguit moltes més adhesions que allà on no ho ha fet. Sembla una obvietat, però els plens municipals on ha tret representació patiran de valent les seves mocions a partir d’ara i tensionaran la vida municipal durant el proper mandat.
Som al principi d’un futur incert. I convé que la resta de forces democràtiques sensates del país facin un gran acord per apagar aquest incendi que pot acabar destruint milers d’hectàrees de convivència i de cohesió social els propers anys. Hem d’expulsar de la nostra societat el discurs racista i els partits d’extrema dreta ara que hi som a temps. Després, si el pensament xenòfob arrela a Catalunya, serà massa tard. L’acord sensat és deixar de polititzar una realitat, la immigració, que no canviarà els propers anys i explicar clarament a la ciutadania, des del partits centrals, que convé activar un gran esforç d’integració i rebutjar a tot aquell que fomenti l’odi o creï problemes innecessaris.
1 de juny de 2011
Grup Breus
Més agenda verda
Fa temps vàrem dedicar un dels breus a proposar una agenda verda per a la socialdemocràcia. Argumentàvem que el nivell de consciència davant el risc nuclear i l’esgotament del planeta sumat a importants avenços en les energies alternatives permetien, ara si, posar dates i objectius factibles.
Alemanya ho ha fet. Els darrers resultats electorals i les manifestacions al carrer han provocat la decisió del govern federal de finalitzar la producció nuclear el 2022. Hi ha, al darrera, una aposta estratègica per les renovables i per un nou model de desenvolupament econòmic.
El partit socialista, una vegada alliberada la incògnita del candidat, pot abordar aquesta agenda verda en profunditat. Un nova política energètica respectuosa amb el planeta i amb les persones, una política de residus encara més sostenible, una política que enforteixi els sistemes agraris i de pesca que preservin el medi natural i una política ecològica pel que fa a la producció alimentària. Si a més es tracta de programes que permetin la creació de llocs de treball, la societat estarà plenament d’acord en el seu desenvolupament.
Daniel Innerarity, en un article a El País el 22 d’abril d’aquest any, deia “Lo que propongo es que la renovación de la agenda socialdemócrata surja de esa combinación entre liberalismo (eliminación de las dominaciones en el mercado), socialismo (preocupación por la igualdad) y ecologismo (perspectiva sistémica y de sostenibilidad).” Recomanem la seva lectura i compartim plenament que si ha d’existir una nova socialdemocràcia, la seva agenda incorpori els tres ingredients que proposa Innerarity. Ara cal concretar objectius.
2 de juny de 2011
Grup Breus
Alemanya ho ha fet. Els darrers resultats electorals i les manifestacions al carrer han provocat la decisió del govern federal de finalitzar la producció nuclear el 2022. Hi ha, al darrera, una aposta estratègica per les renovables i per un nou model de desenvolupament econòmic.
El partit socialista, una vegada alliberada la incògnita del candidat, pot abordar aquesta agenda verda en profunditat. Un nova política energètica respectuosa amb el planeta i amb les persones, una política de residus encara més sostenible, una política que enforteixi els sistemes agraris i de pesca que preservin el medi natural i una política ecològica pel que fa a la producció alimentària. Si a més es tracta de programes que permetin la creació de llocs de treball, la societat estarà plenament d’acord en el seu desenvolupament.
Daniel Innerarity, en un article a El País el 22 d’abril d’aquest any, deia “Lo que propongo es que la renovación de la agenda socialdemócrata surja de esa combinación entre liberalismo (eliminación de las dominaciones en el mercado), socialismo (preocupación por la igualdad) y ecologismo (perspectiva sistémica y de sostenibilidad).” Recomanem la seva lectura i compartim plenament que si ha d’existir una nova socialdemocràcia, la seva agenda incorpori els tres ingredients que proposa Innerarity. Ara cal concretar objectius.
2 de juny de 2011
Grup Breus
TRIBUNA: DANIEL INNERARITY Un mundo amurallado
La actual proliferación de barreras para impedir el tránsito de personas ilustra un retroceso en el sueño de un 'mundo global'. Se desnacionaliza la vida económica y a la par se renacionaliza la vida política
DANIEL INNERARITY 03/06/20.Publicado en El Pais.
La actual pretensión danesa de controlar las fronteras con Alemania y Suecia viene tras los cierres de Francia e Italia, pero resulta aún más inquietante si lo ponemos en relación con una tendencia en el mundo actual a cerrar, impedir el paso y controlar, que responde a la demanda creciente de protección. Desde que en 1989 cae el muro de Berlín, la construcción de nuevos muros se ha multiplicado, como si se tratara de una carrera frenética por hacer frente a una nueva desprotección: entre México y Estados Unidos, en Cisjordania, entre India y Pakistán, entre Irak y Arabia Saudí, entre África del Sur y Zimbabue, entre España y Marruecos (rodeando las ciudades de Ceuta y Melilla), entre Tailandia y Malasia..
Los muros generan zonas de no-derecho y conflictividad, exacerban las hostilidades mutuas
Las fronteras indican, sobre todo, la desconfianza frente al otro, al extranjero
¿En qué consisten estos muros? ¿Cuál es su utilidad o el propósito con que se levantan? Estas barreras no están pensadas para impedir el ataque de ejércitos enemigos, sino para impedir el tránsito de personas; quieren hacer frente a fuerzas persistentes y desorganizadas más que a estrategias militares o económicas; son más post-, sub- y transnacionales que internacionales; son una respuesta a los flujos desconectados de las soberanías estatales. Los muros actuales no responden a la lógica de la guerra fría sino que son muros de protección; indican la desconfianza frente al otro, el extranjero, y dicen mucho acerca de las ambigüedades de la globalización. Se dirigen contra el movimiento de bienes y personas que muchas veces no tienen su causa en una invasión exterior sino en la demanda interna: mano de obra, drogas, prostitución...
Un muro no es tanto una cosa material como algo mental que traza una línea de separación entre un "adentro" que se siente amenazado y un "afuera" amenazante, considerado como enemigo, estereotipado, ubicuo y en ocasiones fantasmal. Los muros funcionan como un icono tranquilizador en la medida en que restablecen una distinción nítida entre el interior y el exterior, entre el amigo y el enemigo, que se hace coincidir frecuentemente con las fronteras nacionales. Todos los procesos de guetización participan de esa misma lógica al segmentar la ciudad de una manera invisible, arruinando así su vocación de aproximar a sus habitantes. Las barreras recuperan una modalidad de poder soberano, material y delimitado en un entorno, para algunos inquietante, en el que el poder se presenta como una realidad difusa y débil. Los muros son una respuesta psicosociológica al desdibujamiento de la distinción entre el interior y el exterior, al que acompañan otras distinciones que se han vuelto problemáticas, como la diferencia entre ejército y policía, los criminales y los enemigos, la guerra y el terrorismo, derecho y no-derecho, lo público y lo privado, el interés propio y el interés general.
La construcción de muros no solamente ilustra un retroceso en el sueño de un "mundo global", sino que testimonia unas tendencias subterráneas de la globalización que alimentan el retorno de ciertas formas de "neofeudalización" del mundo. Un mundo en el que son asombrosamente compatibles la integración de la economía global y el aislamiento psicopolítico. Cabría incluso afirmar que la defensa de esta compatibilidad se ha convertido en un objetivo ideológico en esa síntesis de neoliberalismo político y nacionalismo estatal de cierta nueva derecha cuyo proyecto ha sintetizado Saskia Sassen en el doble objetivo de "desnacionalización de la vida económica y renacionalización de la vida política". No vivimos en un mundo ilimitado, sino en la tensión entre una geografía de los mercados abiertos que tiende a abolir las fronteras y una territorialidad de la seguridad nacional que tiende a construirlas. No hay coherencia entre la práctica geoeconómica y la práctica geopolítica que equilibre las diferentes agendas del comercio y de la seguridad.
Sabíamos desde Maquiavelo que las fortalezas suelen ser más perjudiciales que útiles. Los muros proyectan una imagen de jurisdicción y espacio asegurado, una presencia física espectacular que se contradice con los hechos: por lo general no contribuyen a solucionar los conflictos e impiden muy escasamente la circulación. Complican el objetivo, obligan a modificar el itinerario, pero en tanto que prohibiciones de paso suelen ser poco eficaces.
El ejemplo más elocuente de ello lo encontramos en el control de la emigración, que aumenta o disminuye por factores que no están vinculados a la rigidez o porosidad de las fronteras. Hay emigración porque hay un diferencial de oportunidades o, si se prefiere, porque las desigualdades son actualmente percibidas en un contexto global. Cuando se piensa que el establecimiento de barreras es la solución para el incremento del número de los emigrantes y refugiados es porque se ha considerado previamente que la causa de esos desplazamientos era la flexibilidad de las fronteras, lo que es radicalmente falso.
Si no cumplen esa función que se les asigna, entonces ¿para qué sirven esas fronteras que adoptan la forma de muros? Dada su falta de eficacia, lo que hay que preguntarse es cuáles son las necesidades psicológicas que su construcción satisface. Y la respuesta está en la necesidad de limitación y protección de quienes se perciben a sí mismas -muchas veces contra toda evidencia- como "sociedades asediadas" (Bauman). En lo que hace referencia a los muros está claro que aluden inmediatamente a la defensa contra unos asaltantes venidos de un "afuera" caótico, pero sirven como instrumentos de identificación y cohesión, responden al miedo frente a la pérdida de soberanía y a la desaparición de las culturas homogéneas. De esta manera se construye una siniestra equivalencia entre alteridad y hostilidad, lo que es además un error de percepción (la mayor parte de los atentados que se han cometido en EE UU han provenido de terroristas del interior). Y se asienta el prejuicio de que la democracia no puede existir más que en un espacio cerrado y homogéneo.
Así pues, se trata de remedios físicos para problemas psíquicos, de una teatralización con efectos más visuales que reales. Un muro aparenta ofrecer seguridad en un mundo en el que la capacidad de protección del Estado ha disminuido, en el que los sujetos son más vulnerables a las vicisitudes económicas globales y a la violencia transnacional. Todo lo que acompaña a la escenografía rotunda de los muros no son sino gestos políticos destinados a contentar a cierto electorado, a suprimir la imagen de un caos políticamente embarazoso y sustituirla por la de un orden reconfortante. Aunque es imposible muchas veces cerrar completamente las fronteras, es peor dar la impresión de que no se hace nada. Construir una barrera es la mejor manera de no hacer nada dando la impresión de que se hace algo; de este modo se despliega una seductora salva política dirigida contra un conjunto de problemas especialmente complejos, a los que es imposible aportar una solución de corto plazo.
Los muros serían inicuos si se limitaran a dejar sin resolver los problemas que de manera tan simplista pretenden delimitar. Pero no es ese el caso: los muros generan zonas de no-derecho y conflictividad, agravan muchos de los problemas que tratan de resolver, exacerban las hostilidades mutuas, proyectan hacia el exterior los fracasos internos y excluyen toda confrontación con las desigualdades globales. Además, cuando se acentúa ostentativamente la seguridad se provoca al mismo tiempo un sentimiento de inseguridad. Son demasiados daños laterales como para que compensara la débil protección que pueden proporcionar.
Frente a la nostalgia por el orden perdido que clama por límites crispados y barreras de exclusión, la reivindicación de una frontera que comunique, demarque, equilibre y limite puede ser una estrategia razonable para transformar esos espacios de choque, cierre y soberanía en zonas porosas de contacto y comunicación. La alternativa, en cualquier caso, no es entre la frontera y su ausencia, sino entre las fronteras rígidas que siguen colonizando buena parte de nuestro imaginario político y una frontera red que permitiría pensar el mundo contemporáneo como una multiplicidad de espacios que se diferencian y entrecruzan, creando así unos puntos fronterizos que son también puntos de paso y comunicación.
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Daniel Innerarity es catedrático de Filosofía Política y Social, investigador Ikerbasque en la Universidad del País Vasco y director del Instituto de Gobernanza Democrática (www.globernance.com)
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DANIEL INNERARITY 03/06/20.Publicado en El Pais.
La actual pretensión danesa de controlar las fronteras con Alemania y Suecia viene tras los cierres de Francia e Italia, pero resulta aún más inquietante si lo ponemos en relación con una tendencia en el mundo actual a cerrar, impedir el paso y controlar, que responde a la demanda creciente de protección. Desde que en 1989 cae el muro de Berlín, la construcción de nuevos muros se ha multiplicado, como si se tratara de una carrera frenética por hacer frente a una nueva desprotección: entre México y Estados Unidos, en Cisjordania, entre India y Pakistán, entre Irak y Arabia Saudí, entre África del Sur y Zimbabue, entre España y Marruecos (rodeando las ciudades de Ceuta y Melilla), entre Tailandia y Malasia..
Los muros generan zonas de no-derecho y conflictividad, exacerban las hostilidades mutuas
Las fronteras indican, sobre todo, la desconfianza frente al otro, al extranjero
¿En qué consisten estos muros? ¿Cuál es su utilidad o el propósito con que se levantan? Estas barreras no están pensadas para impedir el ataque de ejércitos enemigos, sino para impedir el tránsito de personas; quieren hacer frente a fuerzas persistentes y desorganizadas más que a estrategias militares o económicas; son más post-, sub- y transnacionales que internacionales; son una respuesta a los flujos desconectados de las soberanías estatales. Los muros actuales no responden a la lógica de la guerra fría sino que son muros de protección; indican la desconfianza frente al otro, el extranjero, y dicen mucho acerca de las ambigüedades de la globalización. Se dirigen contra el movimiento de bienes y personas que muchas veces no tienen su causa en una invasión exterior sino en la demanda interna: mano de obra, drogas, prostitución...
Un muro no es tanto una cosa material como algo mental que traza una línea de separación entre un "adentro" que se siente amenazado y un "afuera" amenazante, considerado como enemigo, estereotipado, ubicuo y en ocasiones fantasmal. Los muros funcionan como un icono tranquilizador en la medida en que restablecen una distinción nítida entre el interior y el exterior, entre el amigo y el enemigo, que se hace coincidir frecuentemente con las fronteras nacionales. Todos los procesos de guetización participan de esa misma lógica al segmentar la ciudad de una manera invisible, arruinando así su vocación de aproximar a sus habitantes. Las barreras recuperan una modalidad de poder soberano, material y delimitado en un entorno, para algunos inquietante, en el que el poder se presenta como una realidad difusa y débil. Los muros son una respuesta psicosociológica al desdibujamiento de la distinción entre el interior y el exterior, al que acompañan otras distinciones que se han vuelto problemáticas, como la diferencia entre ejército y policía, los criminales y los enemigos, la guerra y el terrorismo, derecho y no-derecho, lo público y lo privado, el interés propio y el interés general.
La construcción de muros no solamente ilustra un retroceso en el sueño de un "mundo global", sino que testimonia unas tendencias subterráneas de la globalización que alimentan el retorno de ciertas formas de "neofeudalización" del mundo. Un mundo en el que son asombrosamente compatibles la integración de la economía global y el aislamiento psicopolítico. Cabría incluso afirmar que la defensa de esta compatibilidad se ha convertido en un objetivo ideológico en esa síntesis de neoliberalismo político y nacionalismo estatal de cierta nueva derecha cuyo proyecto ha sintetizado Saskia Sassen en el doble objetivo de "desnacionalización de la vida económica y renacionalización de la vida política". No vivimos en un mundo ilimitado, sino en la tensión entre una geografía de los mercados abiertos que tiende a abolir las fronteras y una territorialidad de la seguridad nacional que tiende a construirlas. No hay coherencia entre la práctica geoeconómica y la práctica geopolítica que equilibre las diferentes agendas del comercio y de la seguridad.
Sabíamos desde Maquiavelo que las fortalezas suelen ser más perjudiciales que útiles. Los muros proyectan una imagen de jurisdicción y espacio asegurado, una presencia física espectacular que se contradice con los hechos: por lo general no contribuyen a solucionar los conflictos e impiden muy escasamente la circulación. Complican el objetivo, obligan a modificar el itinerario, pero en tanto que prohibiciones de paso suelen ser poco eficaces.
El ejemplo más elocuente de ello lo encontramos en el control de la emigración, que aumenta o disminuye por factores que no están vinculados a la rigidez o porosidad de las fronteras. Hay emigración porque hay un diferencial de oportunidades o, si se prefiere, porque las desigualdades son actualmente percibidas en un contexto global. Cuando se piensa que el establecimiento de barreras es la solución para el incremento del número de los emigrantes y refugiados es porque se ha considerado previamente que la causa de esos desplazamientos era la flexibilidad de las fronteras, lo que es radicalmente falso.
Si no cumplen esa función que se les asigna, entonces ¿para qué sirven esas fronteras que adoptan la forma de muros? Dada su falta de eficacia, lo que hay que preguntarse es cuáles son las necesidades psicológicas que su construcción satisface. Y la respuesta está en la necesidad de limitación y protección de quienes se perciben a sí mismas -muchas veces contra toda evidencia- como "sociedades asediadas" (Bauman). En lo que hace referencia a los muros está claro que aluden inmediatamente a la defensa contra unos asaltantes venidos de un "afuera" caótico, pero sirven como instrumentos de identificación y cohesión, responden al miedo frente a la pérdida de soberanía y a la desaparición de las culturas homogéneas. De esta manera se construye una siniestra equivalencia entre alteridad y hostilidad, lo que es además un error de percepción (la mayor parte de los atentados que se han cometido en EE UU han provenido de terroristas del interior). Y se asienta el prejuicio de que la democracia no puede existir más que en un espacio cerrado y homogéneo.
Así pues, se trata de remedios físicos para problemas psíquicos, de una teatralización con efectos más visuales que reales. Un muro aparenta ofrecer seguridad en un mundo en el que la capacidad de protección del Estado ha disminuido, en el que los sujetos son más vulnerables a las vicisitudes económicas globales y a la violencia transnacional. Todo lo que acompaña a la escenografía rotunda de los muros no son sino gestos políticos destinados a contentar a cierto electorado, a suprimir la imagen de un caos políticamente embarazoso y sustituirla por la de un orden reconfortante. Aunque es imposible muchas veces cerrar completamente las fronteras, es peor dar la impresión de que no se hace nada. Construir una barrera es la mejor manera de no hacer nada dando la impresión de que se hace algo; de este modo se despliega una seductora salva política dirigida contra un conjunto de problemas especialmente complejos, a los que es imposible aportar una solución de corto plazo.
Los muros serían inicuos si se limitaran a dejar sin resolver los problemas que de manera tan simplista pretenden delimitar. Pero no es ese el caso: los muros generan zonas de no-derecho y conflictividad, agravan muchos de los problemas que tratan de resolver, exacerban las hostilidades mutuas, proyectan hacia el exterior los fracasos internos y excluyen toda confrontación con las desigualdades globales. Además, cuando se acentúa ostentativamente la seguridad se provoca al mismo tiempo un sentimiento de inseguridad. Son demasiados daños laterales como para que compensara la débil protección que pueden proporcionar.
Frente a la nostalgia por el orden perdido que clama por límites crispados y barreras de exclusión, la reivindicación de una frontera que comunique, demarque, equilibre y limite puede ser una estrategia razonable para transformar esos espacios de choque, cierre y soberanía en zonas porosas de contacto y comunicación. La alternativa, en cualquier caso, no es entre la frontera y su ausencia, sino entre las fronteras rígidas que siguen colonizando buena parte de nuestro imaginario político y una frontera red que permitiría pensar el mundo contemporáneo como una multiplicidad de espacios que se diferencian y entrecruzan, creando así unos puntos fronterizos que son también puntos de paso y comunicación.
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Daniel Innerarity es catedrático de Filosofía Política y Social, investigador Ikerbasque en la Universidad del País Vasco y director del Instituto de Gobernanza Democrática (www.globernance.com)
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